Tiene un amigo imaginario
Tiene un amigo imaginario

El amigo imaginario puede ser el osito o la muñeca, pero también personajes completamente invisibles que, sin embargo, tienen nombre propio, personalidad y rasgos físicos definidos y, algunos, hasta manías. Pueden pretender incluso ocupar un lugar en la mesa y hasta en la cama.

 

Es algo normal

 

Es lógico que algunos padres se sorprendan e inquieten al encontrar a su hijo en una animada charla con su amigo imaginario. Pero no tiene nada de anormal: muchos niños los tienen. Y en realidad, distinguen bastante bien el carácter imaginario de estos personajes. Aunque insistan en su existencia real, en el fondo saben que son producto de su fantasía.

 

¿Qué hay que hacer?

 

-No hay que ridiculizar al niño ni decirle que miente, sino ser tolerantes y respetuosos.

 

-Se puede entrar un poco en el juego, pero sin llevarlo demasiado lejos: no es necesario hacer sentir al niño que nos engaña. En el fondo él sabe que está jugando a «como si» ese amigo existiese. Así, establecemos una complicidad y le permitimos que desarrolle el saludable ejercicio de entrar y salir de la fantasía.

 

¿Para qué sirven?

Estos amigos imaginarios cumplen diversas funciones:

 

-Están «los que lo pueden todo»: son como un héroe o un hermano mayor que les saca de apuros.

 

-Otro tipo es «el que paga el pato» por haber hecho alguna travesura

 

-Por su parte, «el hijo adoptivo» se lleva los sermones que el niño ha recibido antes de papá y mamá.

 

-También está el llamado «amigo fiel»: su misión es dar compañía. Este último suele darse con más frecuencia en hijos únicos o niños sin hermanos próximos en edad.