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¡Adiós a la cuna!
¡Adiós a la cuna!

Hay niños que entorno a los dos años tratan de escalar por la barandilla de la cuna para hacer saber a sus padres que quieren un cambio, que ya están preparados para dar el salto a la cama. Es normal, los dos años es una edad perfecta para despedirse de la cuna. Pero, ¿y si no quiere? En ese caso prueba con estos consejos:

Como los mayores. Háblale de todo lo que ganará durmiendo en una cama. ¿No ha querido siempre dormir en la de papá y mamá? Pues ahora ya tiene una para él solito.

Tiene que gustarle su nueva habitación. Juega en su nueva cama, déjalo saltar, acostarse, hacer volteretas, esconderse entre las sábanas, decorar su cama con peluches, comprar unas sábanas que le encanten…

Los demás también usan cama. Cuando acudamos a casa de los primos o amigos podemos hacerle ver que también en esas casas los mayores duermen en camas y los bebés en cunas.

Crea una rutina. La primera noche que vaya a dormir en cama siempre es buena idea acompañarlo y seguir la rutina nocturna que tuviéramos con él: leerle un cuento, apagar la luz al salir de la habitación, dejarle un vaso con agua sobre la mesa… Eso lo hará sentirse seguro.

¿Por qué a los dos años?

No es algo exacto, pero sí entorno a esta edad, unos meses antes o unos meses después. Ten en cuenta que en pocos meses le resultará tan incómodo dormir en su cuna como ponerse la pijama que utilizaba hace un año. Aunque la razón fundamental es que potencia su autonomía: la cama, de la que puede subir y bajar con facilidad, fomenta su independencia, algo que necesitará cada vez más.