Técnicas para lograr que los niños aprendan a meditar
La meditación no sólo puede traer grandes beneficios en los adultos, ¡también los niños pueden lograr un cambio en actitud y forma de ver la vida!
Técnicas para lograr que los niños aprendan a meditar

La meditación no es sólo una técnica, no significa sentar a los niños a meditar durante un rato y después olvidarse del asunto, implica asumir un estilo de vida diferente y comprender que los niños necesitan ser felices, no ser los mejores, que necesitan jugar y tener un ritmo de vida relajado. La meditación puede convertirse en una especie de antídoto contra muchos de los problemas modernos. Te damos algunos ejercicios para comenzar con tus hijos:

 

Antes de iniciar sólo recuerda algunas recomendaciones: cuando son pequeños, de 4 o 5 años, tan solo 5 minutos al día de "meditación" serán suficientes. Cuando sean mayores ya pueden dedicarle a esta actividad unos 15 minutos al día. Hazla siempre a la misma hora, al menos tres días a la semana y en un lugar tranquilo, donde no os interrumpan.

 

1. Técnica "Los Astronautas"

 

El objetivo es que los niños aprendan a concentrarse. Para lograrlo, dile que jugarán a ser astronautas que visitan otros planetas. Él será el terrícola y tú el extraterrestre. Después, dale una fruta y pídele que la toque con todos los sentidos, como si nunca la hubiese visto. Debe describirla como si fuera una fruta extraterrestre que no sabe qué es.

 

2. Técnica "Parte Meteorológico"

 

El objetivo es potenciar la conciencia emocional del niño, haciendo que gane en introspección. Solo debe sentarse y cerrar los ojos y comienza a hacerle preguntas sobre lo que está imaginando, cèntrate en el clima, si hace frío, calor, si llueve o está nublado.

Aprovecha para explicarle que los estados de ánimo cambian como el tiempo y es normal.

 

3. Técnica "Como una Rana"

 

El objetivo de esta técnica es lograr que el niño aprenda a respirar profundamente y comience a dar los primeros pasos en la meditación mindfulness. Explícale que imitará un arana, y de pronto puede dar grandes saltos o quedarse quieta sólo observando. Pídele que respire como la rana, tomando lentamente el aire por la nariz mientras infla la pancita y soltándolo muy suavemente por la boca, mientras se desinfla, debe concentrarse en el movimiento de su pancita mientras respira. De esta forma le enseñas autocontrol y, de paso, le ayudas a respirar adecuadamente.