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6 razones por las que los castigos no son buena opción
Los expertos comentan que una paternidad cariñosa es la mejor forma de crianza.
6 razones por las que los castigos no son buena opción

Es común que algunos padres den nalgadas o golpeen a sus hijos como forma de educarlos. Pero los expertos han comprobado que el castigo corporal puede ser una liberación inmediata de la frustración para el cuidador, sin embargo, como en la mayoría de los actos de agresión, tiene efectos negativos a largo plazo.

 

Los expertos comentan que los bebés aprenden lo que es la vida, a partir de la forma en que son tratados. Por ello, el castigo tiene varios efectos perjudiciales:

 

- El bebé tendrá menos confianza en su cuidador y no lo verá como alguien seguro para relajarse.

 

- El bebé tendrá menos confianza en sí mismo, porque los cuidadores le han enseñado que sus impulsos no son importantes o incluso son malos, socavando su autodesarrollo.

 

- Si los cuidadores castigan a los bebés que quieren explorar, pueden debilitar la motivación para el aprendizaje.

 

- El bebé aprenderá que es mejor suprimir sus intereses.

 

- Además, los estudios muestran que la mala conducta aumenta después de que un niño es golpeado.

 

- Fisiológicamente, el castigo activará la respuesta al estrés, lo que no es aconsejable en la vida temprana cuando se fijan parámetros de funcionamiento. Ese estrés puede dañar los sistemas en forma permanente, minimizando el bienestar y el crecimiento intelectual, además de dificultar las relaciones sociales.