Ir
9 consejos para que las mochilas escolares no generen problemas de salud
Actualmente los niños pueden llegar a cargar demasiados kilos sobre su espalda.
9 consejos para que las mochilas escolares no generen problemas de salud

Existen unas recomendaciones mínimas que parece que todo el mundo acepta aunque no se cumplan:

 

No deben exceder el 10% del peso corporal. Si un niño pesa 25 kilos, no debería portear más de 2,5, cuando eso es casi lo que pesa la mochila solo con el lápiz.

 

Debería ir bien colocada, ni muy alta ni muy baja, ni en un solo brazo.

 

Tampoco es bueno arrastrar torcido un carrito hasta los topes.

 

Debería ser adecuada siempre a las necesidades del día.

 

La mochila ideal es la que tiene correas anchas y acolchadas a la altura de los hombros y una tercera tira que se sujeta a la cintura de manera que el peso se distribuya mejor.

 

La parte que toca con la espalda debe ser acolchada también, algo que no solo resulta más cómodo sino que también evita que objetos puntiagudos o de bordes afilados como reglas, lapiceras, etc. puedan lastimar al niño.  

 

El ancho de la mochila no debe ser mayor al total del ancho de hombros del niño.

 

Lo mejor es que la mochila tenga múltiples compartimentos para que el peso se distribuya mejor.

 

Las mochilas con carritos son una buena opción cuando hay que llevar mucho peso, sin embargo, no hay que descartar el hecho de que pueden resultar más engorrosas para el niño al momento de caminar, subir escaleras, cruzar la calle, etc., pudiendo aumentar los riesgos de accidentes y tropiezos. Si la idea es optar por este modelo, conviene elegir aquellas que tengan ruedas grandes y bases amplias para que no se traben y vuelquen fácilmente.