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7 mitos sobre la alimentación de los niños
Hay ciertas creencias sobre la alimentación que debes aclarar para no perjudicar la alimentación de tu hijo
7 mitos sobre la alimentación de los niños

Mucho se habla sobre hábitos alimenticios y de la nutrición que necesitan los niños en las diferentes etapas de su infancia. Y como papás, somos responsables de saber qué es lo que más los beneficia, y también no creer todo lo que se dice o leemos.

 

Hay que recordar también que todos los niños son diferentes y no necesariamente todos necesitan la misma cantidad de nutrientes o el mismo plan alimenticio. Por ello, te revelamos estos 9 mitos sobre la alimentación de los niños:

 7 mitos sobre la alimentación de los niños

 

Cuando no quiere comer: si a un niño le cuesta terminarse la comida o es muy caprichoso para tomar alimentos, pensamos en recurrir en un suplemento alimenticio para que le dé hambre, o para que le otorgue los nutrientes que creemos que su cuerpo no está recibiendo. Lo cierto es que muchas veces son miedos infundados por parte de los laboratorios para consumir productos que los niños muchas veces no necesitan. Lo mejor es darle alternativas de alimentos y preparación de estos. 

 

Obligar a los niños a comer: no debemos caer jamás en esta acción, ya que verá la comida como un castigo y a la larga se resistirá aún más, pues lo verá como algo negativo. Para esto, hay que cuidar mucho las cantidades que le estás sirviendo, que pueden ser demasiadas para él. 

 

El desayuno no es la comida más importante del día: sí lo es, es el primer alimento del día y es muy importante, muchas veces caemos en el error de darle “cualquier cosa”, con tal desayunar, y esto le puede generar más problemas que beneficios. No es lo mismo un vaso de leche con una pieza de pan, que un licuado de fruta o jugo de naranja con un sándwich hecho con vegetales y proteína. 

 

7 mitos sobre la alimentación de los niños

 

Los purés no son mejores: estos pueden ayudar a los niños al empezar la alimentación complementaria, pero no significa que sean mejores para aprovechar los nutrientes. Lo mejor es que los niños comiences a comer, a su tiempo, frutas y verduras, ya sean enteras, o cortadas en gajitos.

 

Toda leche materna es buena: existe la creencia de que hay leche materna de mejor calidad que otra. Sin embargo, esto no es cierto. Estudios científicos han comprobado que la leche materna de cada mamá se produce dependiendo de las necesidades de cada niño, como si fuera u alimento personalizado, por lo que la leche de mamá es ideal para cada bebé. 

 

Omitir la sal y el azúcar: aunque su consumo sin medida es dañino, estos no deben suprimirse en la alimentación de los niños. Estos hacen que los alimentos sean más agradables para su consumo. No obstante, debemos cuidar no darles más de lo necesario, y darles la cantidad mínima requerida.

 

El jugo es lo mismo que la fruta: darle la fruta entera es mejor que dársela en jugo, pues al procesarla de esta forma se pierde la fibra.