
Ha cumplido dos años y su vida cambiará. Comienza una nueva etapa en la que el pequeño va a experimentar un gran desarrollo físico y psíquico. Es momento de llevarlo al pediatra para someterlo a una revisión completa y comprobar que todo va bien. El objetivo es controlar su desarrollo y cerciorarse de que está creciendo a la perfección con el propósito de que siga haciéndolo en forma saludable. ¿Qué pruebas realiza el médico en esta sesión?
Vista y oído
El pediatra examina los ojos del niño y descarta estrabismos. Además, habitualmente pregunta a los padres si guiña o entorna los ojos en exceso, si le cuesta fijar la vista, si tiene conjuntivitis con frecuencia... Algunos pediatras realizan un examen más exhaustivo con unas láminas en las que el pequeño debe reconocer dibujos.
En cualquier caso, la visión del niño a esta edad aún no está desarrollada por completo (hasta los cinco años no alcanzará el 100% de agudeza visual). Respecto a la audición, generalmente el pediatra comprueba que el pequeño percibe el volumen y el tono. Si observa que puede tener una pérdida de audición, lo canalizará al otorrino, ya que su capacidad auditiva debería ser similar a la que tiene un adulto.
Sistema urinario
Aunque hasta los tres años muchos usan pañal, a esta edad el aumento del volumen de la vejiga les permite empezar a contenerse (aunque no siempre). De ahí que el pediatra recomiende a los padres que vayan acostumbrando al niño a ir al baño cuando tenga ganas de hacer pipí o popó, sobre todo durante el día, momento en que es capaz de controlar más los esfínteres, sobre todo a la hora de hacer popó.
Desarrollo psicomotor
Se explora la motricidad gruesa (si anda bien, salta, empuja una puerta...) y la fina (si es capaz de hacer una pinza con los dedos, girar la perilla de una puerta, colocar unas piezas encima de otras...). A esta edad los niños ya caminan, corren, suben y bajan escaleras. También sujetan objetos y los dirigen hacia el punto que quieren (la cuchara a la boca, por ejemplo).
Talla y peso
Después de medir y pesar al niño, los resultados se trasladan a las gráficas de las curvas de crecimiento, donde se tendrá en cuenta el sexo para determinar un percentil.
Pero para valorar si el niño está creciendo correctamente, ese dato necesita acompañarse de otros: también se comprueba su peso al nacer, la herencia genética y la evolución que haya experimentado en este tiempo.
Una vez revisadas las cifras, por regla general se considera que si el niño se encuentra entre el percentil 3 y el 97 tiene un crecimiento normal (a no ser que se haya mantenido siempre en un determinado percentil y ahora pase repentinamente a otro, lo que puede indicar problemas de obesidad o desnutrición).
Para valorar que el niño está creciendo correctamente también se comprueba el peso que tuvo al nacer y la herencia genética.
Examen físico
Se auscultan el corazón y los pulmones del pequeño, se palpa el abdomen para descartar posibles alteraciones de vísceras o acumulación de heces y se exploran la dentadura, la garganta y los ganglios para comprobar que estén en perfecto estado. También se examina la piel para descartar que sufra dermatitis atópica y se revisa el aparato genital. En los niños se observa la posición de los testículos y, en las niñas, el pediatra realiza un examen de la vulva para descartar infecciones y adherencias de los labios menores. Por último, el médico examina el aparato locomotor (pies, rodillas, caderas y columna), con miras a descartar alguna alteración anatómica o de postura.
Alimentación
Ya puede comer de todo, por lo que el pediatra orienta a los padres sobre cómo tiene que ser su dieta. Por ejemplo, les dirá que debe consumir a diario verduras, hortalizas, carne y/o pescado y lácteos. En cuanto a los cereales, la pasta y el arroz deben comerse dos veces por semana.
¿Habla bien?
Aunque puede haber mucha diferencia entre un niño y otro, lo normal es que ya maneje más de 50 palabras, use pronombres y construya frases de más dos palabras. Y también es capaz de etiquetar y clasificar elementos (distinguir los animales de las plantas, los hombres de las mujeres, sus juguetes de los de su hermano...).
Consejos de salud e higiene
El pediatra suele aconsejar a los padres que ayuden a su hijo a cepillarse los dientes tres veces al día con una pasta con flúor, a lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño y a dormir unas 10 horas diarias. También suele explicarles que para que el niño descanse bien necesita una rutina estable cada noche: primero cena, luego cuento y después... ¡a dormir!
Recomendaciones?
Llevar la cartilla de vacunación: aunque no toque vacunar al niño, conviene que el médico la revise para comprobar que todo esté en orden.
Transmitirle tranquilidad: es importante que el pequeño esté tranquilo durante la exploración. Para ello conviene vestirlo con ropa cómoda y llevarle su juguete preferido.
Fijar la cita para la revisión con antelación suficiente para que papá y mamá puedan acompañarlo. Es fundamental para que el pequeño colabore y se sienta más relajado.