7 tips para el primer chapuzón de tu bebé

Publicado el día 20 de Marzo del 2015, Por @padresehijos

1. ¿Es el momento?

Jamás metas a un bebé de menos de dos meses a una alberca, aún es demasiado vulnerable a las enfermedades. Pero si realmente quieres sentirte segura, sigue las recomendaciones de los expertos y espera hasta que tenga 6 meses. Tu bebé puede regular su temperatura corporal desde esa edad en adelante, antes de eso tendrás que asegurarte de que el agua esté lo suficientemente caliente para él. Además, toma en cuenta de que siempre debes proteger la piel del bebé con crema protectora solar, y esto no es recomendable en menores de 6 meses a no ser que sea una crema orgánica y el producto así lo indique.

2. Protégelo del sol

Llévalo a bañar a una hora adecuada, cuando los rayos del sol estén menos intensos, y el agua esté a buena temperatura. Siempre usa bloqueador resistente al agua y vuelve a aplicarlo cuando salga del agua.

3. El agua adecuada

Hay que tener en cuenta que algunos bebés son sensibles al cloro en el agua de las albercas (aunque se supone que este químico no debería provocar ninguna alteración química en la piel de un bebé mayor de dos meses) como también hay peques que son sensibles al salitre del agua. Moja a tu nene hasta la cintura, si no ves ninguna reacción en la piel, entonces el no sufre de ninguna sensibilidad.

Por supuesto, evita meterlo si el agua se ve turbia, sucia o con residuos de algún tipo. Un excelente modo de colaborar con esto es usando Little Swimmers de Huggies con tu pequeño. Evitarás escurrimientos y “accidentes”, además de que tu bebé estará mucho más cómodo. Conoce más sobre los Huggies Little Swimmers y sus increíbles ventajas

4. Ayúdalo a perder el miedo

Permite que tu bebé vaya a su ritmo, sin forzarlo. Hay algunos que inmediatamente se enamoran del agua, otros tardan un poco más. En cualquier caso, se ha observado que mediante una enseñanza sin prisas los niños aprenden más rápido y mejor.

No sumerjas su cabecita para evitar que le entre agua a sus oídos. Mete primero sus pies, deja que se acostumbre a la temperatura del agua. Luego, moja poco a poco su pelo pero no dejes que caiga mucha agua a su carita. Salpica sus brazos y piernas, deja que él te salpique agua con sus manitas. El objetivo es que el nene se sienta feliz y disfrute. 

5. Hazlo sentir seguro

Al principio es normal que se resista a meterse a la alberca, pues es una experiencia desconocida. Para darle confianza entra antes que él, así verá que no pasa nada. Es esencial que el nene se sienta seguro y protegido. En tus brazos sabe que todo está bien. Si no quiere chapotear no lo obligues. Podría asustarse y tomarle miedo al agua. 

Permítele que sea él o ella quien te abrace y sostenga, eso le dará seguridad. Juega a los pececillos con tu mano, haz burbujas, chapotea, lo que sea divertido. Evita a toda costa sumergirlo contra su voluntad o los “juegos” que lo asusten o provoquen ansiedad. Y no lo olvides, siempre sujeta siempre a tu bebé cuando esté en el agua y quédate en una zona que sea poco profunda.

6. ¡Juega y aprovecha este momento!

Si tu bebé tiene seis meses, te pronosticamos ciclos muy frecuentes de agua-secado-siesta-agua, pero si es más grande, siempre querrá estar en el agua. ¡Juega con él! Tu bebé no necesita juguetes sofisticados para entretenerse en el agua. Basta con un vaso que pueda llenar y vaciar o una bandeja de plástico que haga las veces de barquito. Si metes un colador de verduras en la alberca, al levantar el brazo el agua cae rápidamente. El experimento se puede hacer con un embudo. ¡Se divertirá en grande!

Si tu peque ya camina, ayúdale a recorrer la piscina caminando para que perciba la resistencia que le ofrece el agua. Al moverse dentro de ella es mucho más difícil que hacerlo sobre tierra firme. Una vez que el peque haya perdido el miedo a la alberca, puedes sujetarlo boca abajo, con una mano entre las piernas y otra en el pecho y llevarlo como si nadara. Con ese ejercicio fortalecerá los músculos de su espalda y pecho.

7. Evita que pase frío

Las condiciones ideales para los bebés son de 32º en el agua y 25º o más en el aire con poca o ninguna brisa. Sin embargo, estas condiciones no siempre son posibles de alcanzar. Simplemente ten en mente que tu bebé no debe pasar frío en el agua ni al salir de ella. Si comienza a temblar, sácalo inmediatamente.

Además, ten mucho cuidado al salir de la alberca, la piel mojada es muy resbaladiza, lo ideal es que te ayude otra persona. Sécalo bien con una toalla grande, enjuágalo con agua dulce para eliminar el cloro de la alberca y luego aplícale una crema hidratante en todo su cuerpo con un suave masajito. ¡Le encantará! 

Ojo, las altas temperaturas también pueden ser un problema. Las bañeras de hidromasaje y las albercas que estén climatizadas y tengan temperaturas superiores a los 38º no son para los niños menores de 5 años. El cuerpo de los niños pequeños se calienta con más facilidad que el de los adultos y las altas temperaturas de las bañeras de hidromasaje pueden hacer que el corazón del niño se acelere o causar otros problemas. 

El bebé disfruta mucho de su bañerita, pero la alberca es una experiencia nueva, hay más agua y está más fría. Aquí conviene actuar con cautela. Sigue estos consejos para que su primer chapuzón se una gran experiencia.

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