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¿Por qué los niños parecen “incansables”?
¿De dónde sacan los niños tanta energía y parece que nada los detiene? La ciencia lo explica
¿Por qué los niños parecen “incansables”?

Seguramente has vivido días en que tus hijos se van a la cama con la misma energía con la que despertaron. ¡Nada los cansa! A pesar de que van a la escuela, juegan en casa y practican algún deporte, ¡su energía y vitalidad no se agota! Y nosotros, como papás, terminamos exhaustos mientras ellos quieren seguir brincando.

 

Y es que los niños poseen una resistencia y capacidad física que realmente asombra: corren, se caen, se levantan y vuelven a comenzar fácilmente. Pues según expertos, esta capacidad y recuperación muscular es comparable a la de los atletas profesionales.

 

Un estudio publicado en Frontiers on Physiology compara la producción de energía y la recuperación muscular tras el ejercicio en grupos de niños y sus mayores, con el objetivo de estudiar y desarrollar el potencial atlético de los niños y conocer los cambios que sufre el cuerpo a lo largo de la vida.

 

 

Los niños pueden cansarse antes que los adultos en diversas actividades físicas, debido a que tienen una capacidad cardiovascular limitada y movimientos menos eficientes.

 

“Sin embargo, en el estudio los niños han superado algunas de estas limitaciones gracias al desarrollo de músculos resistentes a la fatiga y la capacidad de recuperarse rápidamente del ejercicio de alta intensidad”, declara Sébastien Ratel, profesor de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de Clermont Auvergne, Francia.

 

 

En la investigación, los niños tardaron más en agotarse que los adultos sedentarios al practicar actividades físicas. Los autores sugieren que su energía se puede comparar incluso con la de los atletas: “Descubrimos que los niños usan más su metabolismo aeróbico y se cansan menos al hacer ejercicios de alta intensidad”, comenta el investigador. Además, la velocidad en la que su ritmo cardiaco vuelve a su estado habitual demuestra que se recuperan incluso más rápido que los atletas.

 

Así que ya sabes, en casa tienes un hijo ¡con un rendimiento de atleta profesional!

 

TEXTO: MIGUEL SORIA