Ser Bebé
Tos ferina, más que una simple tos
La tos ferina es un mal que afecta las vías respiratorias. Es una tos sin pausa, que ocasiona que los bebés y niños pierdan el aliento.
Tos ferina, más que una simple tos
Siempre cuida a tu bebé.

Por muchos años la comunidad médica y científica creyó que la pertussis o tos ferina era una enfermedad exclusiva de los menores de 12 meses de edad. Sin embargo, un incremento de más de 90% en los casos de este tipo de tos en un lapso de tres años en América Latina- mostró que también afecta a adolescentes y adultos que fueron vacunados hace más de 10 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF. Este hecho incrementa el riesgo de contagio a los menores, que son la población más vulnerable.

Ante esta realidad, resulta imprescindible que los padres de familia estén informados sobre este padecimiento. Estadísticas recientes de la OMS indican que a nivel mundial es una de las enfermedades que más muertes causan a los menores de cinco años.  Además está constatado que el incremento de la incidencia de tos ferina en América Latina, se debe también al desconocimiento que hay sobre la gravedad de este mal.

¿Qué es la tos ferina y cómo reconocerla?

La pertussis, conocida también como tos ferina, coqueluche o tos convulsa, es una enfermedad provocada por la bacteria bordetella pertussis y es altamente contagiosa. Este padecimiento se caracteriza por accesos persistentes de tos que pueden llegar a durar hasta 30 minutos varias ?veces al día. La tos constante provoca que el pequeño pierda el aliento. Al tratar de recuperarlo, surge un silbido en la respiración. Con frecuencia la tos es seguida de vómito. A los bebés puede llegar a faltarles el aire, lo que provoca que su piel se torne azulada. En casos intensos se producen hemorragias en la cara en forma de puntitos rojos y en ojos. Los bebés resultan ser los más afectados porque un gran porcentaje de quienes se contagian mueren, asegura la OMS.

Este mal, comienza con los síntomas típicos de un resfriado, pero el principal es la tos persistente, la cual va en aumento. La tos ferina puede durar hasta ocho semanas.

¿A qué se debe la tos persistente?

El doctor Hugo Paganini explica que la bacteria bordetella tiene toxinas que penetran por la sangre y destruyen las células que revisten el aparato respiratorio. Debido a ello  el afectado comienza a producir un moco muy espeso, lo que provoca la necesidad de toser (mecanismo de defensa del organismo) para eliminarlo.

¿Cómo se contagia?

De persona a persona a través del contacto directo por mucosa o garganta de individuos enfermos. La mayor fuente de contagio hacia los bebés son los adultos que los rodean, principalmente los padres y hermanos adolescentes (ver recuadro 1). Es común que los familiares alojen la bacteria en nariz y garganta, la lleven a los hogares y afecten gravemente a los menores.

El contagio se produce en los primeros días de la enfermedad, es decir en la etapa catarral. Los síntomas se presentan de siete a 10 días después del contagio.

¿Quiénes se pueden enfermar de tos ferina?

Cualquier persona, desde recién nacidos, niños, adolescentes, hasta individuos de la tercera edad. La gravedad es mucho mayor en niños menores de un año.

¿Por qué la tos ferina tiene más complicaciones en niños que en adultos?

Porque su sistema inmunológico está en formación, no tienen un esquema de vacunación completo. Además un bebé que padece este mal tiene dificultad para comer, beber y respirar. Puede presentar convulsiones que afectan al aparato respiratorio y morir por insuficiencia respiratoria. Fácilmente sufren complicaciones como neumonía e inflamación del cerebro. Por su parte, los adultos muestran síntomas mucho más ligeros, pero no están exentos de alguna complicación.

¿Cuándo hay que llevar al bebé con el médico?

«Lo ideal es que lo revise el pediatra a los dos primeros días de la enfermedad; cuando parece resfriado. De no ser así, entonces debe acudir de inmediato con el especialista en cuanto aparezcan los accesos de tos. Esto es, entre las primeras 48 a 72 horas de que comienzan los primeros síntomas», indica el doctor Paganini.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

Uno de los problemas a los que se enfrentan los médicos es la dificultad para diagnosticar la tos ferina. No sólo por la similitud de síntomas con otras enfermedades respiratorias, también porque cultivar la bacteria para analizarla en laboratorio resulta bastante complicado. Al respecto, la doctora Tina Tan asegura que en la actualidad la mejor técnica de diagnóstico, a nivel mundial, es el PCR (reacción en cadena por polimerasa, por sus siglas en inglés). Se trata de un cultivo que se obtiene haciendo un raspado nasofaríngeo al paciente. Consiste en introducir un hisopo especial en la parte posterior de la nariz y frotar o raspar hasta obtener la muestra.

¿Cómo se puede prevenir la pertussis?

Existen vacunas que protegen tanto a infantes como a adultos contra este padecimiento. Se vacuna al bebé y posteriormente se utilizan varios refuerzos para lograr la inmunización, que lo protegerá hasta antes de entrar a la etapa de la adolescencia. Se recomienda aplicar la vacuna cada 10 años, incluso una vez que el paciente ya es adulto.

Resulta fundamental hacer consciencia de la importancia de la vacunación, pues de acuerdo con datos de la OMS la tos ferina o pertussis se ubica en el quinto lugar de enfermedades prevenibles por vacunación que más muertes causan en niños. «Se debe vacunar a adolescentes y adultos que tienen contacto con bebés. Varios casos a nivel mundial muestran que son ellos quienes contagian a los menores y no viceversa», asevera la también investigadora de pertussis Tina Tan.

Quién contagia de tos ferina a bebés y niños?

Contacto cercano       Porcentaje de contagio

Madre                                        36.7
Hermanos                                22.9
Padre                                        16.5
Abuelos                                    12.8
Otros contactos                     11

Principales síntomas que se presentan según la edad

El cuadro básico para todos es el siguiente: la tos primero es leve, conforme avanza el tiempo se vuelve más intensa y se presenta con tal frecuencia que parece que la persona se asfixia. La tos puede tener secreciones. Hay un notable agotamiento. Los ojos se tornan rojos.
Apnea, momentos en los que falta la respiración. Debido a ello, la piel se torna azulada.
Tos crónica que persiste por varios días.
Si la enfermedad se complica puede haber fractura de costillas.

Medidas que se deben tomar en casa cuando un menor contrae tos ferina

Hugo Paganini, pediatra infectólogo, sugiere lo siguiente: 

El médico tratante debe revisar el esquema de vacunación de cada uno de los integrantes de la familia. Si está incompleto (no inmunizado contra la pertussis) se les aplica la dosis de refuerzo correspondiente.

El especialista debe darle un antibiótico que ataque el padecimiento a quienes no están enfermos para evitar que se produzca la tos ferina.

Se debe evitar contacto con otras personas mínimo los primeros cinco días, que es el periodo de mayor contagio.

¿Qué es lo que los padres no deben hacer o deben evitar?

Por ningún motivo deben automedicar a su hijo, aunque crean que se trata de un simple resfriado. Esta práctica es un error común que se debe suspender ante cualquier enfermedad. En el caso de la tos ferina, la mayoría de las veces los medicamentos que administran los padres al menor resultan contraproducentes porque llegan a evitar la detección de la bacteria, lo que ocasiona que la enfermedad empeore.

¿Las embarazadas pueden vacunarse?

La doctora Tan explica que la vacuna no debe aplicarse a una mujer embarazada, al menos que esté en alto riesgo de contraer tos ferina. De ser así, sólo en el segundo o tercer trimestre, nunca en el primero. La experta recomienda que para evitar esta situación lo ideal es que la futura madre se inmunice antes de embarazarse o después de dar a luz.

¿Durante el posparto la madre puede vacunarse aunque esté amamantando?

Sí. La doctora Tina Tan explica que la vacuna no surte efecto sobre la leche materna, por lo que el bebé puede seguir tomando el pecho sin problemas.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la vacuna?

«Un poco de dolor y enrojecimiento en el área donde se aplicó la vacuna. Aunque son raros los casos, hay personas que presentan un poco de febrícula», afirma la especialista Tina Tan.

¿Cuál es el porcentaje de éxito de la vacuna para prevenir la tos ferina?

Entre 80 a 90 por ciento en adolescentes y adultos. En niños, de 85 a 90 por ciento. No existe vacuna con una eficacia de cien por ciento, explica la doctora e investigadora Tina Tan, sin embargo, hasta ahora la vacunación es el mejor método de prevención.

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