Ser Bebé
Una cabecita muy delicada
¿Por qué cuando nacen no la tienen redonda? ¿Cuándo se normaliza?
Una cabecita muy delicada
Nada de que preocuparse.

Lo más llamativo en los bebés recién nacidos suele ser su cabeza. Para empezar, si el parto fue vaginal, es probable que presente una deformidad sutil e, incluso, algún hematoma. También sorprenden sus dimensiones: a simple vista, parece desproporcionadamente grande (representa casi una tercera parte del total de su cuerpecito), además de ser muy pesada.

Es evidente que el niño tardará tiempo en sujetarla y guiar sus movimientos. Y lo más sorprendente: al acariciarla, notarás unas zonas blandas que se deprimen al presionarlas y a veces laten visiblemente.

Todos estos aspectos ?deformaciones y traumatismos ocurridos durante el parto, control cefálico, tamaño y osificación del cráneo? deben ser examinados en los chequeos que el médico hace al bebé. Observar si las secuelas del parto desaparecen, si el niño adquiere mayor dominio de la cabeza, si el cráneo crece a un ritmo adecuado y si las fontanelas se van cerrando, son comprobaciones rutinarias, pero de suma importancia, para verificar que todo va bien.

¿Cuánto pelo debe tener?
El bebé puede venir con la cabeza peloncita como una bola de billar o, al contrario, adornada por una larga y espesa melena. 

Las características del pelo al nacer no dicen nada de cómo será este en un futuro. ?A partir de los tres meses, el pelito inicial comienza a caerse y da paso al definitivo.

El proceso de renovación es constante. No importa si el roce de la cabeza al dormir ?da lugar a pequeñas calvas en la parte posterior del cráneo; tarde o temprano desaparecen.

Afeitarlo no sirve de nada. Tanto la cantidad como la calidad (rubio o moreno, ?liso o rizado, fuerte o débil, abundante o escaso) están determinadas por los genes.

¿A qué se debe  su forma alargada?
La imagen de una cabeza voluminosa que va deslizándose y asomando lentamente, milímetro a milímetro, a través de la abertura de un estrecho suéter de cuello de tortuga sirve para hacerse una idea del esfuerzo que realiza un bebé para nacer. Tal proeza es posible gracias a que los huesos del cráneo son blandos y todavía no se han unido totalmente entre sí, lo cual le permite a la cabeza amoldarse perfectamente al canal del parto.

A consecuencia de ello, la cabecita del recién nacido suele estar deformada, a lo ancho o a lo largo, según la posición adoptada durante el nacimiento. Para los médicos, se trata de deformidades fisiológicas y, por tanto, irrelevantes y transitorias (desaparecen en las primeras horas o días de vida).

De hecho, el alargamiento de la cabeza es característico de los recién nacidos que llegan al mundo por vía vaginal. Es totalmente indoloro y no deja secuelas. En ocasiones, el pequeño sí presenta secuelas de un parto difícil. Cuando la compresión es muy intensa o se emplea ventosa para extraerlo, se pueden formar edemas o hematomas en la cabeza. A pesar del nombre ?tumores de parto? y del aspecto ?a veces, una llamativa protuberancia de color morado y del tamaño de una mandarina?, estos traumatismos no necesitan tratamiento ni revisten gravedad. Al bebé no le duelen y se le puede manipular con tranquilidad; eso sí, hay que procurar no tocar en exceso las zonas lesionadas. En un par de semanas cuando mucho, al reabsorberse los líquidos acumulados, la cabecita del pequeño se vuelve más lisa y redondeada.

 ¿Y después? ¿Hay que tener alguna precaución especial?
Se recomienda evitar que el niño permanezca en una misma posición para que la cabeza no se aplane, así que si esta presenta una deformación muy notoria, se aconseja cambiarlo a menudo de postura. La configuración definitiva del cráneo depende más del crecimiento del cerebro que de cómo se acueste al bebé.

¿Cuándo se cierran las fontanelas?
Las zonas del cráneo que aún no se han osificado permiten la expansión del cerebro, un órgano que casi triplica su peso durante el primer año de vida. El cerebro de un recién nacido pesa sólo  25 por ciento de lo que pesará en la edad adulta; a los 12 meses, alcanza ya 70 por ciento de su peso definitivo; y, a los dos años, 80. Este desarrollo tan rápido es posible porque entre los huesos del cráneo hay una serie de juntas (suturas) y huecos (fontanelas) que están cubiertos de tejido blando y membranoso. Sin estas aberturas, el cerebro no tendría sitio para expandirse.

Las fontanelas, también llamadas fontículos, son seis, aunque sólo se suelen palpar dos: la menor, que es triangular y se sitúa en la parte posterior, encima de la nuca; y la mayor o anterior, que tiene forma romboidal y se encuentra en la zona central y más alta de la cabeza. La exploración de las fontanelas abiertas no sólo informa al médico del proceso de osificación del cráneo, también permite detectar trastornos. Por ejemplo, un fontículo abombado puede ser síntoma de una meningitis, mientras que una fontanela hundida podría indicar deshidratación. Ahora bien, no hay que inquietarse ante cualquier cambio: si la fontanela está tensa o palpita, puede deberse a una presión momentánea (por ejemplo, si el niño llora con fuerza).

En todo caso, si observas algún detalle llamativo, debes comunicárselo de inmediato al pediatra. No hay una razón que justifique el temor que causa en algunos adultos tocar las fontanelas; el cerebro del pequeño  está protegido por capas de piel y tejido, y se puede manejar al bebé con absoluta normalidad, sin miedo a dañarlo.

Golpes
Los bebés se caen a menudo,  ?pero rara vez sufren daños importantes. Con todo, si la cabeza ha recibido un gran impacto, ?es preciso tomar medidas:

A urgencias: siempre que el niño pierda la consciencia, aunque sea un instante, debes solicitar atención médica inmediata.Y también si existen síntomas de presión intracraneal: vómitos, somnolencia exagerada o convulsiones.

Al médico: todo bebé que se haya golpeado la cabeza, y más si es un recién nacido, debe ser visto cuanto antes por su pediatra.

En observación: después de un golpe fuerte, es necesario tener al pequeño bajo vigilancia. Hay traumatismos craneales graves cuyos síntomas no afloran hasta pasadas unas horas.

Prevenir: para evitar caídas accidentales, bajo ninguna circunstancia se debe dejar a un bebé a solas sobre una superficie alta (el cambiador, el sofá, la cama, etc.). Podría girarse y caer.

La desaparición de las aberturas del cráneo se produce progresivamente, por un proceso gradual de calcificación de las estructuras membranosas. Las suturas cierran entre el quinto y sexto mes de vida, mientras que la fontanela pequeña lo hace entre los dos y cuatro meses; y la de mayor tamaño, entre los siete y los veintidós.

Los márgenes son muy amplios, pues hay grandes diferencias entre unos y otros; de hecho, en la práctica médica se ven muchos niño completamente sanos cuyas fontanelas se cierran meses antes o después de los límites considerados normales. Aun así, tanto si el cierre es temprano como tardío, hay que vigilar al bebé (control del crecimiento de su cabeza, hacer un seguimiento del desarrollo general, descartar posibles déficits neurológicos...) para ver si hay patologías subyacentes.

Al menos hasta los dos años se mide su perímetro craneal de forma regular para comprobar que todo vaya bien.

¿Para qué se mide el perímetro craneal?

El contorno cefálico es un parámetro que complementa la exploración de las fontanelas; se usa para saber si el cráneo crece como debe, y así valorar el desarrollo cerebral. Si los datos se distancian de la media, ?hay que determinar por qué. Cuando los valores difieren mucho ?(un niño que se sitúa en el percentil 3, por abajo, o en el percentil 97, ?por arriba), hay que indagar si hay un trastorno.

Si una cabeza crece demasiado, se habla de macrocefalia. El motivo más frecuente es una hidrocefalia o acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo (que está en las cavidades del cerebro), y que puede deberse a un tumor, un traumatismo, una malformación, una infección... El líquido excedente aumenta el tamaño del cráneo y eleva la presión cerebral, originando trastornos neurológicos.

El caso opuesto ?una cabeza pequeña? se conoce como microcefalia. Puede ser que el cerebro no se haya desarrollado por problemas en la etapa intrauterina, complicaciones en el parto o enfermedad posterior (encefalitis); o también puede deberse a un trastorno de osificación, llamado craneosinostosis, que provoca un cierre precoz de fontanelas y suturas, e impide crecer al cerebro.

Macrocefalia y microcefalia son problemas muy raros, que suelen ir acompañados de síntomas neurológicos patentes. Si los datos del perímetro craneal no se ajustan a la media, no hay que alarmarse, sino realizar un control médico cuidadoso. El pediatra determinará si se necesita iniciar un tratamiento.

35 Al nacer, el perímetro cefálico es de 35 centímetros.

41 A los tres meses de edad mide 41 centímetros.

44 A los tres meses de edad mide 44 centímetros.

47 Y para el año de edad alcanza 47 centímetros.

 

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