Cuando la maternidad nos toma por sorpresa
Aunque para la mayoría de las mujeres el saber que van a ser mamás es la mejor noticia del mundo, ¡hay casos en que no es así!
Cuando la maternidad nos toma por sorpresa

Algunas mujeres esperan por meses o incluso años quedar embarazadas, otras sueñan con ser mamás desde que son pequeñas, otras que desde el momento en que viven en pareja buscan el embarazo, otras que recurren a la inseminación porque no cuentan con una pareja, pero tienen el gran deseo de ser madres, pero también existen mujeres que el ser mamá no está en sus planes y la noticia de que viene un pequeño, ¡no es tan esperada! Es un tabú, pero existe, hay mujeres que aseguran que no están listas, que no fue una buena decisión y lidiar con un sentimiento complejo como ese puede traerles grandes problemas emocionales.

 

La socióloga israelí Orna Donath trató de averiguar esta controvertida realidad que viven aquellas mujeres que si pudieran dar marcha atrás en la maternidad, no lo dudarían. Donath entrevistó a 23 mujeres que aseguraban haberse arrepentido de ser madres y recopiló sus testimonios en el estudio Regretting Motherhood: A Sociopolitical Analysis, publicado en Signs Journal of Women in Culture and Society (diciembre, 2015). Son 23 historias en las que sus narradoras hicieron especial hincapié en que a pesar de que odiaban la experiencia de la maternidad, eso no les impedía amar profundamente a sus hijos. La conclusión fue que no hablan de tema por miedo al rechazo social.

 

La psicóloga sanitaria Carlota Boyer, especialista en Psicoterapia por la Federación Europea de Asociaciones de Psicología, comentó "para las mujeres, tener hijos significa un gran trabajo, muchas renuncias, sacrificios, preocupaciones, cambios de prioridades e incontables horas dedicadas a ellos, y esto no es fácil. El problema es que no siempre se piensa en todas estas cosas antes de tenerlos y esto hace que a veces en esta ardua tarea pueda aparecer el arrepentimiento"

 

¿Qué hacer si me pasa?

La solución es no tener el temor a decirlo, romper el silencio con las personas más cercanas o buscar terapia, ya que si la culpa y el sentimiento de ser juzgados la agobian, las consecuencias pueden ser nefastas, para la madre y los menores. La psicóloga reconoce que no aceptar esa idea, puede terminar en una reacción de odio hacia los más débiles, los pequeños.

Cuando las madres lo aceptan y reconocen que no debería haber tenido hijos, pero ahora que los tienen, los aman con locura. No hay nada mejor que aceptar, identificar emociones, permitirse experimentarlas, sin sentirse mal emocionalmente o sentir vergüenza.