¡Así eran los partos de la realeza en la antigüedad!
Aunque creas que por ser reinas, tenían partos muy cuidados, ¡te sorprenderá conocer la verdad!
¡Así eran los partos de la realeza en la antigüedad!

En la historia de la realeza española ocurrieron sucesos realmente aterradores sobre el  nacimiento de un nuevo miembro de la realeza. Desde sangrados, abortos, bebés con  malformaciones por falta de informaciòn en el embarazo y partos mal atendidos.

 

Entre las curiosidades que llaman la atención es que el nacimiento debía ser presenciado por varios testigos para asegurarse de que el bebé nacía del vientre de la reina o la princesa y confirmar que ese bebé tenía sangre real. Los partos eran atendidos por comadronas para no ir en contra del pudor de “su majestad”, pero los hombres podían ser parte como testigos del nacimiento.

 

Uno de los peores casos en España fue el de Isabel de Braganza que pasó todo el embarazo muy débil y al empezar los trabajos del parto sufrió un colapso y perdió el conocimiento, los médicos la dieron por muerta y le practicaron una cesárea para salvar al niño y a la mitad de la cirugía, la reina despertó y murió a causa del fuerte dolor, por  desgraciada, el bebé también falleció.

 

La falta de higiene fue la causa para que ocurrieran algunas desgracias al momento en que las mujeres de la realeza daban a luz a sus bebés. Por ejemplo, en Versalles, la cama donde se practicaban los partos, llamada “lit de travail”, se guardaba en un almacén y se cubría con una funda para cubrirla del polvo. Y además, el ritual dictaba que la reina no se durmiera en varias horas y debía permanecer encerrada, sin salir de la habitación en la que había parido, durante 9 días, no se permitían las visitas perfumadas, ya que se creía que esto podía perjudicar tanto a la madre como al niño.

Afortundadamente, hoy en día, todo eso se ha erradicado y las princesas actualmente cuentan con mejores atenciones al momento del parto.