Resuelve todas tus dudas sobre ¡la epidural!
A muchas mujeres les genera un gran miedo, pero lo mejor es estar informada.
Resuelve todas tus dudas sobre ¡la epidural!

En el momento del parto existen mujeres que prefiere ciegamente recurrir a la epidural ante las primeras contracciones, otras, en cambio, prefieren omitir la epidural a toda cosa. Para tomar la decisión correcta, te decimos todo lo que debes saber sobre ella.

 

La epidural es la introducción de anestésico local en el canal medular, que permite bloquear las terminaciones nerviosas. Existen muchas dudas al respecto de esta práctica, entre las más comunes se encuentran:

 

¿Es verdad que hace perder la sensación del nacimiento del bebé por completo?

Esto no es verdadero, ya que con esta práctica no se pierde la sensación del nacimiento del bebé, lo único que hace es disminuir o quitar es el dolor, para que la mamá sienta menos las contracciones.

 

¿Puede afectar la salud de la mamá o del bebé?

La epidural reduce el dolor entre una y otra contracciones y permite que la mujer puje más tranquila. La medicina atraviesa la placenta en cantidades muy bajas, por lo que no alcanzan al recién nacido, así que no tiene ningún efecto adverso demostrado ni afecta su estado físico. En cuanto a los riesgos para la madre, son mínimos, aunque esto siempre depende de una técnica de aplicación correcta.

 

¿Es muy dolorosa?

No es una inyección muy común, por lo que sí genera una molestia considerable, aunque en medio de las contracciones, algunas mujeres han comentado que es imperceptibles. Aunque como se aplica en la columna genera ciertas molestias y miedos, sobre todo, en mujeres a las cuales las agujas les genera ansiedad.

 

Lo que debes saber...

Es importante saber que siempre debe ser aplicada por un anestesista especializado y se inyecta entre la segunda y la tercera vértebras lumbares. Se realiza cuando las contracciones de parto son regulares y han alcanzado al menos cinco centímetros de dilatación y tarda entre 10 y 15 minutos en hacer efecto.

 

Para una buena aplicación, la futura mamá debe estar acostada sobre un lado, siempre con la curvatura de la espalda hacia fuera. Luego, el médico inserta la aguja, que penetra en el espacio epidural, situado entre las paredes óseas del canal medular y la envoltura de la médula. A través de la aguja, se inserta un catéter muy fino, el cual quedará ahí durante el trabajo de parto tras retirar la aguja, ya que a través de él, se administra la medicación.