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Esto es lo que debes saber antes de ponerte la “T”
Si, claro que es un método anticonceptivo muy efectivo, pero te has preguntado si ¿es ideal para ti?
Esto es lo que debes saber antes de ponerte la “T”

Los DIU o dispositivos intrauterinos son un método muy efectivo para prevenir embarazos. Generalmente son hechos de plástico y tienen forma de una T. Son insertados en el cervix por un profesional, y dependiendo del tipo que se elija, pueden durar de 3 a 12 años funcionando. Según datos de Planned Parenthood, el mayor proveedor de servicios de salud sexual en Estados Unidos, estos pequeños dispositivos pueden llegar a brindar más de un 99% de probabilidades de prevenir un embarazo no planeado.

 

En el pasado se creía que estos dispositivos eran recomendados solamente para mujeres que ya hubiesen tenido hijos. Sin embargo, ahora se sabe que los DIU actualmente disponibles en el mercado son seguros para las mujeres con o sin embarazos anteriores.

 

La mayoría de los sistemas anticonceptivos de receta funcionan a base de hormonas que alteran tu sistema reproductivo, pero a la vez suelen tener efectos secundarios no deseados. Si deseas un anticonceptivo seguro que no secrete hormonas a tu cuerpo, el DIU de cobre es totalmente libre de hormonas e igualmente efectivo.

 

5 consejos para quedar embarazada

Los DIU hormonales tienen la capacidad de hacer tus periodos más ligeros, y en algunos casos, hasta detenerlos en su totalidad. Los DIU hechos de cobre, al contrario, pueden hacer tu periodo más fuerte, especialmente al principio, poco tiempo después de ser insertado.

 

Durante las primeras semanas, tu doctor te pedirá que hagas autoexámenes con tus dedos para sentir que el cordón sigue en la salida de tu cerviz. Esto es para garantizar que quedó en posición y no se movió. Durante las relaciones íntimas, tú y tu pareja no deberían sentir molestia alguna. En muy raras ocasiones, si el cordón es dejado muy corto, tu pareja puede llegar a detectarlo. En esta situación, puedes hablar con tu médico para corregir el problema.

 

TEXTO: MIGUEL SORIA