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Belleza

20 actitudes que te aseguran «la juventud eterna»

El dicho de que la juventud se lleva en el corazón es cierto y, lo mejor: ¡se refleja en el cuerpo. Cultivar el buen ánimo, seguir hábitos saludables de vida, lograr tus sueños y metas te hacen sentir satisfecha con tu vida y contigo misma; sin estrés, preocupaciones, ansiedad, angustia. Esto se refleja en tu apariencia. Así que te compartimos estas actitudes que te aseguran la juventud eterna, en mente, alma ¡y cuerpo!

La juventud eterna

  1. Abraza todos los días a las persona que quieres, familia, amigos, a tu hijo, incluso a tu animal de compañía.
  2. Sonríe todos los días a cada persona que te encuentres.
  3. mantén tu ánimo elevado; escucha música y muévete al ritmo, aunque estés sentada frente a tu computadora. ¡Sí se puede!
  4. Sé solidaria; ayuda a un animal de la calle: si lo ves lastimados, llévalo a veterinario.
  5. Visita un asilo u horfanato, te ayudará a valorar lo positivo de tu vida.
  6. No te autoexijas en extremo; sé compasiva y generosa contigo misma.
  7. Dedícale tiempo de plática a tus amigos aunque tengas mucho trabajo.
  8. Pon atención en los detalles de tu día a día; podrías perderte un cielo estrellado o una luna brillante.
  9. Date tu comida favorita o disfruta de un delicioso postre; ¿te gusta el pan? ¿por qué no uno a la semana? ¡Sí!
  10. Permítete ver películas que te inspiren, relajen, entretengan, conmuevan… no tienen que ser siempre profundas y analíticas.
  11. Juega; diviértete cada día con cada cosa que hagas en tu trabajo, tu casa, con tu pareja, con tu hijo; la madurez y la responsabilidad no desplaza el disfrute de la vida.
  12. Aprende cosas nuevas, adquiere habilidades desconocidas, conocimientos que te llamen la atención.
  13. Arriésgate; toma retos, emociónate con ellos, emprende nuevos proyectos, sal de tus propias limitaciones.
  14. Escucha a las personas; escuchar es no enjuiciar ni querer controlar o desear que los demás hagan lo que tú crees es lo correcto. Significa poner atención en sus necesidades para ayudarlos.
  15. Sé servicial, no es malo ni te denigra, es cuidar a las personas buscando serles de ayuda en algo que necesiten.
  16. Di gracias, por lo favores que te hagan, por ayudarte en algo, por invitarte, por amarte, por celebrarte…
  17. Comparte tu abundancia, sea de dinero, de amor, de tiempo; aunque no lo creas o no lo veas, tienes mucho qué compartir de ti misma a los demás.
  18. Quéjate menos y haz más; hay muchas cosas malas en el mundo, también cosas hermosas, enfócate en todo lo que sí puedes hacer para mejorar el mundo, a ti misma y a tu familia y hazlo.
  19. Apoya una causa social; comprométete con ella. Sea lo que quieras ser parte de un proyecto que ayude a la humanidad, a tu comunidad, en tu colonia te hará sentir feliz y satisfecha.
  20. Trabaja el desapego; todo cambia, va y viene; aferrarse a lo que hoy tienes causa ansiedad, angustia, estrés. Acepta que hoy es tu momento ideal tal como es, pero que mañana podría ser otro y que igual será perfecto. Aplícalo en tus relaciones personal, en tus cosas materiales, en tu trabajo, contigo misma, porque tú también cambias conforme avanza el tiempo.

Y lo más importante, permítete disfrutar lo más hermoso que tienes: el ser mamá. 

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Así Crece

¿Por qué a algunos niños les gustan los monstruos?

Aunque son muchos los niños que no soportan las películas de terror o temen a los monstruos y hasta tienen pesadillas con ellos, hay niños que sienten fascinación con estos personajes. ¿Es el caso de tu hijo?

Les gustan los monstruos

Hay niños a los que no les gusta o les atrae muy poco lo relacionado con los monstruos y el terror. Es normal, puesto que muchas veces se enfrentan a lo desconocido y todavía sienten una gran necesidad de sentirse protegidos por sus padres. Sin embargo, también hay pequeños a los que les atrae este mundo fantasioso donde habitan seres terroríficos.

La psicóloga brasileña Elza Días Pacheco, especialista de la Universidad de Sao Paulo, explica que «los noticieros están llenos de hechos sangrientos que alteran a los chicos, por eso necesitan del terror falso y de los monstruos de ficción para exorcizar sus miedos».

Además, «los monstruos gustan porque tienen poder. Pueden transformarse o ser invisibles, vencer a quien quieran, dominarlo todo. El niño se identifica con ellos porque está indefenso, dependiendo de los adultos y, a veces, tiene deseos de venganza y necesita dar salida a su agresividad».

No por nada muchos niños sienten gran atracción por personajes como Hulk, pues saben que todos tenemos algo de malos y de buenos, por eso les interesan las mutaciones horripilantes, explica la especialista.

Un caso donde se refleja muy bien esta teoría es el de Tim Burton; el autor es conocido por sentir una gran fascinación por los monstruos desde que era niño (abajo te compartimos su corto Vincent, donde podrás apreciar este gusto por los monstruos del director).

Otro caso es el de Guillermo del Toro, quien siempre ha puesto de manifiesto en sus películas su afición por los monstruos; algo que quiso plasmar también en la exposición «En casa con mis monstruos», que recorrió Los Ángeles, Minneapolis y Toronto, hasta llegar a la ciudad natal del cineastaen el Museo de la Universidad de Guadalajara, en México.

Elza Días declara que los niños distinguen perfectamente la realidad de la fantasía,
por lo que como padres podemos sentirnos
seguros ante este gusto de los niños por lo terrorífico.

Por Berenice Villatoro

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Ser Bebé

Mi bebé está estreñido, ¿qué hago?

Lo primero es identificar si tiene un verdadero caso de estreñimiento o un pseudoestreñimiento (disquecia infantil). Te cuento lo que necesitas hacer para averiguar si tu bebé está estreñido y cómo ayudarlo.  

¿Qué hacer si tu bebé está estreñido?

La disquecia infantil es una dificultad del bebé para relajar el esfínter anal al mismo tiempo que puja, por lo que tiene 10 minutos o más de pujo con esfuerzo, llanto intenso, se pone rojo e irritable y cuando evacúa, las heces son blandas o incluso líquidas.

En el estreñimiento las heces son de consistencia sólida y seca, además la frecuencia de las evacuaciones va disminuyendo al pasar de los días y puede o no estar acompañada de rastros de sangre.

Las causas más comunes varían con la edad y son entre otras: alimentación con fórmula, deshidratación, inicio de la alimentación complementaria, exceso de productos lácteos y astringentes o bajo consumo de fibra. En todo caso, un cambio de la dieta puede ser más que suficiente para aliviar el problema de base.

Aunque, mucho ojo, no olvides que hasta los seis meses, tu bebé solo debe ser alimentado con leche materna o en su defecto fórmula infantil. No es recomendable el uso de jugos, infusiones o agua en ellos. Un bebé de lactancia materna difícilmente estará estreñido por la fácil digestión de la misma. Si usas fórmula es posible que sea necesario cambiar de línea, pide a tu pediatra te ayude a encontrar la más adecuada para tu bebé.

Si tu bebé ya inicio alimentación complementaria, disminuye los alimentos como plátano, manzana, arroz y ofrece más durazno, ciruela, verduras o avena. Y no olvides que tu bebé también necesita agua, ten un vaso a la mano para que pueda tomarlo de manera frecuente.

Pero mientras el cambio de alimentación comienza a surtir efecto o si tu bebé aún se encuentra con lactancia exclusiva, puedes realizar algunas estrategias que ayuden a tu  bebé a mejorar la función intestinal, entre ellas:

  1. Masajes: hazle masajes en el abdomen iniciando del ombligo, yendo hacia afuera y haciendo una espiral con movimientos circulares hacia la derecha.
  2. Ejercicios: con tu bebé acostado boca arriba, lleva las piernas hacia el cuerpo , de modo que las rodillas queden flexionadas en contacto con el abdomen (como si hiciera cuclillas) y posteriormente, realiza movimientos alternados de las piernas en un movimiento de pedaleo de bicicleta.
  3. Ayúdalo a relajar el esfínter: el uso de supositorios de glicerina es común, pero, es más recomendable hacer un estímulo externo; este consiste en colocar al bebé boca arriba con las piernas hacia la cabeza (como cuando cambiamos el pañal) y frotar muy suavemente la circunferencia del esfínter anal, para que este se relaje y facilite la evacuación. Puedes realizarlo con aceite vegetal para que no haya fricción. Esta medida también es útil en el caso de disquecia.

Por Geraldine Loredo Fuentes, médico General, doula, educadora perinatal y de lactancia maternal.

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Especiales

Pensamientos positivos que te ayudan a ser mejor mamá

A veces, uno mismo se pone muchas limitaciones y obstáculos, son pensamientos negativos que te pueden impedir apreciar lo maravilloso de la etapa que estás viviendo. Por eso, es importante traer a la cabeza pensamientos positivos que sí te ayudan a ser mejor mamá. Te contamos de qué hablamos.

Pensamientos positivos para ser mejor mamá

Ser mamá no es solo cambiar pañales, disciplinar a tu hijo, encargarse de la casa, la comida, el trabajo… te proponemos cambiar el chip por estas ideas…

«Quiero realizarme como mamá.» 

De seguro alguna vez en tu vida te habrás cuestionado: «¿Y para esto estudié? ¿Cambiar pañales, lavar trastes y pasar la aspiradora? ¿Para esto tanto sacrificio?» Al hacerte estas preguntas –cada vez con más frecuencia–, la idea del derecho que tienes de realizarte empieza a agigantarse hasta que se vuelven más fastidiosas las tareas del hogar, en tanto que la de madre, con su enorme responsabilidad, cada vez pesa más.

La psicóloga Verónica Rojo recomienda que primero debes realizarte como madre, porque nadie podrá sustituir tu ternura, tu calor y tus atenciones. Además, te perderás de esos momentos inolvidables que jamás volverán a repetirse, como escuchar sus primeras palabras o ir a su primer baile en el kínder.

Tu amor es necesario, sobre todo durante los años más formativos, es decir, en las primeras etapas de su desarrollo. Cuando tu hijo pueda asistir a nivel maternal del jardín de niños (a los 3 años) podrás buscar otra realización, ya sea intelectual o profesional. Ten por seguro que lo que estudiaste no se habrá perdido al ser mamá,  ya que abrió el campo de la inteligencia y amplió el criterio, con lo que serás mejor madre, que si carecías de educación.

«Tengo que trabajar, hacerme cargo de la casa, de mi hijo, pero… cuento con ayuda.»

Involucra a tu pareja: Es primordial que ambos estén conscientes de que la responsabilidad de los hijos es de los dos. Que haya más comunicación por parte tuya con tu pareja sobre el comportamiento de los hijos. Que compartas con tu pareja la responsabilidad de la educación de los hijos, ya que se tiene la idea de que por ser mamá tienes el deber de cumplir con este compromiso tú sola. Que tu pareja pueda ser el responsable de revisar los cuadernos de la escuela o de ir a recoger calificaciones.  Que antes de irse a trabajar vaya a dejarlo a la escuela. Que si hubo algún problema con el niño en casa, que él también se encargue de resolverlo junto contigo. Que pase más tiempo a solas con los niños.

«Antes que madre y esposa, soy mujer».

Recuerda que no podrás dar lo que no tienes, por eso la psicóloga Rojo sugiere que realices alguna actividad que te satisfaga, una profesión, una labor social, un pasatiempo o un trabajo, algo que sea exclusivamente tuyo, como un requisito más para ser mejor mamá y mejor compañera. Cuando tus hijos son pequeños te será difícil ocuparte de ello a plenitud, pues tal vez sólo tendrás algunos ratos libres; poco a poco irás disponiendo de más tiempo para ti.

«No soy una madre perfecta, cada día crezco y aprendo a ser mejor mamá». 

La psicóloga Araceli Arredondo explica: «No existe la madre perfecta. Es seguro que al ejercer la maternidad se cometan errores. Criar y educar a los hijos es un proceso complejo y delicado que en ocasiones asusta y provoca angustia». Ocurre que en el momento en que te conviertes en mamá, sigues siendo la misma persona con o sin experiencia de criar. Entonces piensas que por ser mayor y haber vivido mucho más, tienes más conocimiento, ¡es correcto!, pero es un aprendizaje mutuo: tus niños están aprendiendo a ser tus hijos y tú también estás aprendiendo a ser su mamá. eso te hace la mejor mamá.

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Padres e Hijos

¿Hay una edad perfecta para la maternidad? Pros y contras de ser mamá a los 20s, 30s y 40s

Es que son muchos factores, no nada más la edad, los que determinan la manera de vivir la maternidad: el nivel de energía, la situación económica, el bienestar emocional, la calidad de la relación con el padre del hijo, la salud, paciencia, qué tan fácil o difícil vivimos el embarazo… La verdad es que cada etapa de la vida presenta ventajas y desventajas, incluso si se trata de ser mamá. ¿Las conocemos?

Mamá en tus 30s

Tu fertilidad: desventajas. A partir de la segunda mitad de la década se registra el más brusco descenso en la fertilidad femenina, así que hay una tremenda diferencia entre tu capacidad para embarazarte en uno y otro extremo de este rango. Por ello, si no has logrado concebir después de un año de intentarlo, con relaciones sexuales sin protección de por medio, debes buscar ayuda especializada, sobre todo si rondas los 35 o ya los rebasaste.

Tu mente: ¡ventajas! Tras toda una década de disfrutar la vida, de alcanzar metas profesionales y probablemente económicas, la idea de hacer un alto con el único objetivo de entregarte a los vaivenes de la mecedora, sosteniendo a un querubín, puede parecerte bastante atractiva.

Ahora es muy fácil conocer a otras contemporáneas con bebé, con quienes identificarte y compartir experiencias. Además, se supone que a partir de los treinta las mujeres tendemos a ser más estables y tranquilas en nuestras relaciones de pareja, lo cual, por supuesto, favorece a la maternidad.

Tus finanzas: ¡ventajas! Seguramente tienes una carrera bien cimentada, lo cual facilitará tu regreso al mismo puesto después de una «incapacidad» por maternidad, manteniendo así un estatus financiero conveniente para las ampliadas necesidades familiares. ¿Estás pagando una casa?, ¿ya terminaste de pagar el coche…? ¡Bien por la flamante mamá!

Tus relaciones: ventajas y posibles desventajas. Tus padres y suegros podrían empezar a tener problemas de salud o simplemente a sentirse cansados, lo que reduce el espectro de gente con quien puedes contar para que te ayude con la crianza del bebé. Lo lindo es que por estas fechas muchas de tus conocidas podrían estar haciendo crecer su familia, lo cual facilitaría la creación de «alianzas estratégicas » de ayuda mutua. ¡Considéralo!

Tu energía física: posibles desventajas. Tal vez tu resistencia física comience a declinar en esta década, así que toma tus precauciones: prevé tus siestas con regularidad durante el embarazo y asegúrate de contar con una buena ayudante que abarque por lo menos desde el posparto hasta la entrada de tu hijo al kínder.

Mamá en tus 40s

Tu fertilidad: desventajas. Tener bebés a los 40 años o más es algo común en nuestros días y, por fortuna, casi siempre los embarazos culminan de manera normal y los bebés nacen saludables.

Es innegable, sin embargo, que a partir del cuadragésimo cumpleaños aumentan los riesgos: por un lado, es más frecuente el aborto; la mujer se hace más propensa a desarrollar diabetes e hipertensión durante la gestación y, por si fuera poco, el niño tiene más probabilidades de presentar síndrome de Down o alguna otra anomalía cromosómica.

De igual manera, debido a que los óvulos maduros son más difíciles de fertilizar, se hace necesario recurrir a costosas técnicas de reproducción asistida, que además aumentan la probabilidad de riesgosos embarazos múltiples. Tu mente: ¡ventajas! Estás en un momento óptimo para tener un hijo, sobre todo si te casaste recientemente o si luchaste largo tiempo contra la infertilidad.

Tu madurez te dota de una notable paciencia, muy necesaria para atender las exigencias de un pequeño. Sin embargo, es probable que la inercia te lleve a sentirte un poco extraña al dedicar tanto tiempo a tu bebé; si es así, no te sientas culpable y pide ayuda para «tomar aire». Después de todo, a esta edad es natural cierta dificultad para adaptarte a tu nuevo rol.

Tus finanzas: ¡ventajas! Es de esperar que en estos momentos estés disfrutando de seguridad en el trabajo y, por tanto, estabilidad económica. De momento, lo más conveniente es conservar ese status quo, ya que pensar en cambios drásticos —como renunciar para conseguir un trabajo de menos horas y así disponer de más tiempo para el bebé—, podría poner en riesgo tu tranquilidad.

Tus relaciones: posibles desventajas. Quizá sientas que desentonas al convivir con amigas de tu edad que tuvieron hijos antes que tú (los cuales son, consecuentemente, mucho mayores que tu bebé), y a la vez estés incómoda frente a mujeres más jóvenes que tú aunque con hijos de la edad del tuyo. Despreocúpate; por sí mismos, los hijos suelen ser el punto de coincidencia en las conversaciones, de tal modo que no importan tanto las diferencias en las edades maternas como las ganas de intercambiar experiencias y compartir momentos agradables.

Tu energía física: desventajas. Quizá la fatiga se convierta en parte de tu rutina diaria, ya sea desde el embarazo o tras el nacimiento de tu bebé. No te presiones, simplemente aniquila a toda clase de «ladrones» de energía: los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, las desveladas innecesarias, el estrés excesivo…

De cualquier manera, ahora tienes «encantos» para suplir tal inconveniente: más ecuanimidad, una mejor perspectiva de la realidad y una mayor serenidad a la hora de enfrentar las dificultades.

No existe la edad perfecta, lo que sí podemos es hablar de tendencias: tan solo desde el elemental punto de vista biológico, es mucho más probable engendrar un hijo a los 20 años que a los 40. De la misma manera, hay para quien es más fácil ser una mamá juguetona a los 30 años que a los 42, y pagar un mejor sanatorio de maternidad
cuando se da a luz a los 30 que cuando se contrata el mismo servicio con apenas 20 primaveras. Sin embargo, lo que realmente interesa es que tú disfrutes tu maternidad para hacer de tu hijo un niño feliz.  

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Ser Pareja

¿Tienes una pareja explosiva? 4 frases para no hacer más grande la pelea con él

¿Al discutir suele encenderse más la chispa con cada palabra que dicen? La psicóloga clínica Natalia Gurdián afirma en su blog que estas frases ayudan a expresar tu queja sobre el comportamiento de tu pareja explosiva pero sin agrandar el problema.

Frases para no hacer más grande la pelea con tu pareja explosiva

1. En mi corazón sé que eres un(a) buen(a) hombre/mujer. Ahora escúchame, por favor.

2. Realmente pienso que eres una persona (generoso/a, amorosa/o, genial…), pero creo que has aprendido a actuar así cuando te enojas. ¿Podemos cambiarlo por favor?

3. Yo sé que cuando explotas no estás tratando de herirme, ¿verdad? Creo que tienes buenas intenciones, pero al parecer simplemente reaccionas.

4. Necesito que me escuches, tu actitud explosiva me asusta. No puedo hablar, me congelo y yo sé que es justo lo que tú no quieres.

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Padres e Hijos

¿Qué está pasando con los gatos de Palacio Nacional?

Estos gatos están ocupando los reflectores de las redes sociales con el hashtag #ConLosGatosNo, ¿por qué? De acuerdo con una de sus cuidadoras, Carmen Hernández, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público los quiere mandar a dormir. 

Los gatos de Palacio Nacional

Palacio Nacional es un recinto de gobierno administrado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, también es el hogar de veinte gatos que inicialmente alguien llevó para contrarrestar la sobrepoblación de ratas, a los que se han sumado otros que las personas han abandonado ahí.

Pero ahora, de acuerdo con la economista de 36 años Carmen Hernández, quien trabajó ahí de 2014 a 2016 y quien desde entonces se ha encargado de alimentarlos, los 20 gatos están en riesgo de ser sacrificados por órdenes de la autoridad. Ella misma se encargó de denunciar tal situación a través de su cuenta de twitter «Carmen La de los gatos» con el hashtag #ConLosGatosNo desde ayer martes 28 de mayo.

Sin embargo, tras haberse viralizado los tuits de la cuidadora, quien pedía apoyo a la población para defender a los gatos que aún cuida y alimenta, la SHCP respondió lo siguiente a través de su cuenta de twitter:

«En colaboración con la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la @UNAM_Mx @FMVZUNAM, hace meses comenzamos un programa de atención integral para un cuidado responsable de Los Gatos que habitan en #PalacioNacional»
Carmen Hernández ha declarado en entrevistas con medios de comunicación que ella no ha sabido de programa alguno en apoyo a la comunidad felina de Palacio Nacional, por lo que ha insistido en apoyar esta causa con el hasstag #ConLosGatosNo

Conoce a los gatos de Palacio

Te compartimos algunas fotografías de los gatos de Palacio Nacional, las cuales rescatamos de las redes sociales de «Carmen La de los Gatos». Sus nombres: Mamá gato, Papá gato,  Carrusel, Bombonetes, La tía gorda, Espirulino, Calpurnia, Princesa, Gandalla, Panda, Pulgas, Puma, Pavo Gordo, Simón, Dorita, Sam, Samurai,  Topacio Chilaquiles y Kira.

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Así Crece

«¿Quién soy, mami?», te decimos cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Al plantear esta pregunta, entramos al terreno de la autoestima, así que en otras palabras, el tema de esta ocasión es cómo nutrir la autoestima de tu hijo de tal manera que lo ayudes a conocerse a sí mismo y al mismo tiempos a aceptarse y respetarse. ¿Empezamos? 

Cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Este objetivo va mucho más allá de llamar a nuestros hijos campeón o princesa y es que si lo reflexionamos un poco ¿qué mensaje enviamos cada que les llamamos así? Claro que la intensión es que sean mensajes positivos, pero se nos escapa que llamar a un niño “campeón” constantemente, le manda el mensaje de que esperamos que siempre gane. ¿Quiere decir eso que siempre está a prueba?

¿No lo estamos predisponiendo para que ponga en primer lugar la lucha, el dominio, la competitividad y que quizá deje de lado otros valores como la compasión, la solidaridad y la generosidad? ¿Y qué hay de las “princesas”? Al llamar princesa a una niña ¿en qué estamos poniendo el acento? ¿En la belleza, el glamour, quizá la superficialidad? Claro que el concepto de princesas de hoy en día incluye ser guerreras, pero no dejan de ser estereotipos; lo mismo que los campeones.

Lo que realmente nutre la autoestima de un niño es recibir el genuino reconocimiento de todas las características que conforman su personalidad por parte de sus padres, TODAS. Esto quiere decir que realmente conozcamos a nuestros hijos, que nos involucremos con ellos, con sus deseos y necesidades, con sus sueños y temores.

¿Qué no eso forma parte de ser un ser humano? Conocer profundamente a nuestro hijo nos permitirá conocer sus cualidades y fortalezas para apoyarlas, así como identificar sus características negativas y sus debilidades (sí, por muy perfectos que veamos a nuestros hijos, también los tienen) para ayudarlos a manejarlas de la mejor manera posible.

Un riesgo que corremos como padres es pretender dar a nuestros hijos aquello de lo que carecimos en nuestra propia infancia; y no me refiero necesariamente a cosas materiales. Puede ser que de niñas nos quedamos con ganas de ganar alguna competencia de natación y nos empeñamos en que nuestra hija lo haga porque consideramos que es algo muy bueno.

O qué tal que de niños queríamos aprender a tocar algún instrumento musical e inscribimos a nuestro hijo a clases de piano también porque es muy bueno. Nadie en su sano juicio cuestionaría los beneficios que a la formación de los niños aportan el ejercicio o la educación musical, pero el error está en anteponer nuestras expectativas a las reales aptitudes y deseos de nuestros hijos. El panorama empeora cuando queremos dirigir los pasos de nuestros hijos por el camino que nosotros “sabemos que le conviene” o el que han recorrido miembros de generaciones anteriores de la familia.

Es todo un desafío mantenernos lo más neutrales que nos sea posible y acompañarlos a que descubran qué de la enorme riqueza que ofrece este mundo les hace felices, sin que les impongamos nuestras expectativas, sueños, deseos, etc.

En la medida en que podamos reconocer sus cualidades, virtudes, y habilidades propias, sin lamentar que no tengan aquellas con las que nosotros soñamos, estaremos enseñándoles a reconocerse y aceptarse tal como son; estaremos nutriendo y reforzando su autoestima y contribuyendo a que en un futuro no busquen desesperadamente la aceptación de otras personas, pues habrán recibido el mensaje de que así como son, su genuina forma de ser, está muy bien.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

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Así Crece

Dormir bien hace a tu hijo un mejor estudiante

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Para un buen desempeño escolar es necesario que tu hijo descanse bien y así evitar el cansancio físico, mental y emocional.

Causas de cansancio

  • Largas horas de estudio
  • Permanecer sentado en una sola posición
  • Aburrimiento
  • Falta de sueño

Si tu hijo duerme bien por la noche, estará más motivado y logrará alcanzar sus metas escolares.

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Si tu hijo va en…

Preescolar / Debe dormir de 10 a 13 horas.

Primaria / Debe dormir entre 9 y 12 horas.

Secundaria/ Debe dormir entre 8 y 10 horas.

Prepa o Universidad/ Debe dormir al menos 8 horas.

Consejos para ayudarlo a dormir mejor

Dormir es una necesidad igual de importante que comer y los niños necesitan de un descanso verdaderamente reconfortante y prolongado para que puedan trabajar a su máxima potencia. Sigue estas recomendaciones y logra que tu hijo tenga buenos hábitos de sueño.

Cena ligera

Cuida bien lo que tu hijo consume en su última comida, haz que coma alimentos ligeros y bajos en azúcares para no cargarlo de energía.

Baño relajante

Tomar un baño previo a dormir, ayudará a que se relaje y que descanse a profundidad.

Terminar los pendientes

Si tu hijo va a la escuela, el dejar las tareas escolares terminadas le permitirá descansar con tranquilidad.

Beber agua 

Hidratar su cuerpo es importante, si desea una poco de agua antes de dormir, le hará bien.

Leer en lugar de ver la tele

No es recomendable que estén pegados a la tele o a los videojuegos antes de dormir, eso activa su cerebro. Dale un libro para que tranquilice su sistema nervioso y relaje sus funciones cerebrales y corporales.

Ayuda a tu hijo a tener un sueño reparador.

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