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3 juegos para divertirte con tu peque

3 juegos para divertirte con tu peque

3 juegos para divertirte con tu peque

Reserva un rato todos los días para compartir risas con tu hijo.

Primero cierra los ojitos, después ríe con gusto. Las sonrisas de los bebés, los gorgoritos de sus meses iniciales se convierten ahora en sonoras carcajadas llenas de alegría. Es, en realidad, una alegría compartida. Tú, la mamá, eres su principal fuente de felicidad. Y viceversa. Lo dicen todo los padres: la risa de un hijo es probablemente el sonido más maravilloso que s puedes escuchar.

 

Los nenes de un año gatean gatean con rapidez o comienzan a dar sus primeros pasos. Aquellos juegos de toda la vida despiertan risas y carcajadas. La dicha se materializa en risa, y ésta es incompatible con los otros estados de ánimo que nos ocupan a lo largo del día.

 

A esta edad se encuentran en la fase del juego funcional, es decir, su actividad se centra en el conocimiento de su cuerpo, en su entorno y su funcionamiento. También van aprendiendo que una causa trae consigo un efecto. Y no se cansan. Checa estos juegos:

 

1. La selva: a gatas en el suelo, enfrente del niño, cantas “Soy un elefante que camina despacio hacia adelante”. Camina hacia él con pasos lentos y torpes. “Soy como un cangrejo y de lado y rápido me alejo” y te alejas con pasos rápidos de lado. “Soy avestruz, me voy corriendo para que no me alcances” y lo provocas para que vaya detrás de ti (a gatas o criando).

 

2. El barco: coloca a tu nene boca abajo sobre una pelota grande de playa, Pilates o un cojín de igual tamaño, de manera que no toque el suelo, sujétalo bien y balancéalo hacia un lado y hacia otro, hacia atrás y hacia adelante mientras cantas: “Vamos para un lado, vamos para el otro, este barco se mueve mucho; corre, corre, ¡papi que te alcanzo!”. Te pones delante de rodillas y corres cuando el niño vaya al frente para atraparte.

 

3. Globos vibrantes: infla un globo pequeño y coloca una parte en la cara u oreja del niño y la opuesta en tu boca. Vocaliza o habla despacio (vocales, onomatopeyas y animales, palabras de dos sílabas) y así tu bebé percibirá las vibraciones. Se sorprenderá, le hará reír y querrá repetir o, incluso, hacerlo él.

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