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5 claves sobre la gingivitis infantil

Aunque la gingivitis es más común en adultos, también puede afectar a los niños. Te contamos cómo puedes prevenirla y tratarla.

Aunque la gingivitis es más común en adultos, también puede afectar a los niños. Te contamos cómo puedes prevenirla y tratarla.

La gingivitis es una inflamación de las encías que, de no tratarse adecuadamente, puede convertirse en periodontitis. El principal síntoma por el que se puede detectar este problema es el sangrado de las encías mientras el niño está comiendo o lavándose los dientes.

 

Cuando esto sucede significa que algo no va bien en los tejidos de soporte de los dientes y que se debe tratar lo más rápido posible. La única manera de hacerlo es acudiendo al dentista para que haga un diagnóstico de la situación y dictamine el tratamiento a seguir.

 

¿Cuál es la causa?

 

El principal motivo por el cual aparece la gingivitis en los niños, es la acumulación de placa bacteriana en los dientes y las encías. Esto surge cuando no se aplica una correcta higiene dental que elimine la placa de forma diaria. Al no ser retirada, la placa se acumula especialmente en la base de los dientes produciendo la inflamación de las encías y su enrojecimiento, que es lo que provoca el sangrado.

 

Esta inflamación no es más que una causa de la infección bacteriana producida por los microorganismos de la placa, que encuentran en la parte interior de las encías unas condiciones perfectas para reproducirse.

 

Además, la gingivitis infantil puede ocasionar otros síntomas como dolor en los dientes, la sensación de movilidad en los dientes, el mal aliento o incluso los abscesos en las encías.

 

Tratamiento

 

Es importante recordar que la gingivitis es una enfermedad reversible que puede curarse con la ayuda del dentista, pero en caso de no tratarse debidamente puede evolucionar hacia la periodontitis, que provoca afectaciones irreversibles.

 

Tanto es así que en el peor de los casos terminan con la pérdida de los dientes afectados, siendo el primer motivo mundial que causa la caída de las piezas dentales. La parte positiva es que la mayoría de estas pérdidas se podrían haber evitado manteniendo una actitud preventiva en el día a día.

 

¿Cómo se previene?

 

Afortunadamente, esta enfermedad puede prevenirse de forma efectiva siguiendo unas medidas básicas de higiene oral.

 

1. Enseña a tus hijos a cepillarse los diente tres veces al día.

 

2. Es conveniente utilizar hilo dental una vez al día para retirar la placa que ha quedado entre los dientes.

 

3. Se pueden utilizar enjuagues orales para ayudar a exterminar las bacterias de la boca.

 

4. Visita periódicamente al dentista para que el odontólogo valore la situación del niño y aplique las limpiezas y los tratamientos que sean necesarios. Estas visitas deben hacerse cómo mínimo una vez al año, pero el dentista puede recomendar que sean más frecuentes dependiendo del riesgo del paciente.
 

 

Con estos sencillos pasos reduces al mínimo las posibilidades de que tu peque sufran gingivitis. El hecho que  prediques con el ejemplo e inculques hábitos sanos en tus hijos desde pequeños será fundamental para que mantengan una buena salud oral a lo largo de toda su vida.