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5 cosas que aprenden a la hora de la comida

Es más sencillo que los peques aprendan a comer en el colegio que en casa. Conoce las razones.

Es más sencillo que los peques aprendan a comer en el colegio que en casa. Conoce las razones.

La alimentación de los niños, cuando entran a la guardería, es uno de los temas que más nos preocupan a todos los padres. Queremos que se alimenten correctamente, que adquieran buenos hábitos, que coman de todo y, de ser posible, que lo hagan con buenos modales, Por eso, cuando empiezan a comer en la guardería, nos asaltan muchas dudas: ¿estarán pendientes de él? ¿serán de buena calidad los alimentos? ¿qué hará en la escuela sin nadie que lo vigile?

 

Pautas según la edad

 

En la guardería se siguen unas pautas concretas que obedecen a las características y necesidades de su momento evolutivo.

 

Bebés: mientras la educadora le da el biberón a un pequeño, su atención se centra exclusivamente en él para hacer de ese momento algo placentero para el pequeño.

 

Alrededor del año: se sientan a la mesa en grupo y comienzan a probar alimentos sólidos pero suaves, los nenes ya son capaces de masticar. Les encanta comer solos, sin la ayuda de las educadoras y, aunque gran parte de la comida hay que dársela, se les permite explorarla, tomarla con las manos y a partir de este momento se les ensaña a utilizar la cuchara.

 

A los dos años: a esta edad los chiquillos ya utilizan bastante bien la cuchara y el tenedor, aunque la educadora tenga que ayudarles cada dos por tres. Además, les gusta colaborar en las tareas del comedor.

 

A los tres años: ya comen solos, con cuchara y tenedor, se limpian con la servilleta, ayudan a poner y quitar la mesa. Todo esto lo aprenden como un juego y por eso les encanta participar

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Aprendizaje

 

En el comedor escolar los chiquillos aprenden también diversos conceptos que no están directamente relacionados con la alimentación.

 

Texturas. No es lo mismo una croqueta que un trozo de filete o que una cucharada de puré. Y no sólo por el sabor, sino sobre todo por la consistencia.

 

Cantidad. Mientras les sirve, la educadora va trabajando diversos conceptos: mucho-poco, más-menos, frío-caliente.

 

Colores. De una forma práctica los distintos grupos de alimentos ofrecen toda la gama cromática: el blanco de la leche, el amarillo de la yema de huevo, el rojo del jitomate, el verde de los chícharos, el naranja de la zanahoria, etc.

 

Sabores. Viendo cómo los demás niños comen zanahoria o calabazas, se animarán a probar nuevos alimentos y a no ser tan arbitrarios con sus negativas.

 

Formas. Las aprenden con los alimentos como modelo: la naranja es redonda, los quesitos triangulares o cuadrados, los espaguetis alargados, etc.

 

Utensilios. El comer solos es toda una aventura. La tarea es complicada, ya que hay que aprender a manejar los utensilios de comida: los cubiertos, el vaso, la jarra, las servilletas… Pero la contrapartida es estupenda: les ayuda a sentirse grandes.

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