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Adiós a todo

Sin pañal, sin chupón, sin cuna? De repente, su mundo se transforma, y a tu pequeño no le gusta nada. Ayúdalo a adaptarse a los cambios con unas sencillas pautas.

Sin pañal, sin chupón, sin cuna? De repente, su mundo se transforma, y a tu pequeño no le gusta nada. Ayúdalo a adaptarse a los cambios con unas sencillas pautas.

1. Adiós al pañal: empeñarse en quitarle el pañal sirve de poco. Lo más importante es detectar cuándo está preparado. ¿Las pistas? Que parezca sentirse incómodo cuando está mojado y quiera quitárselo a toda costa. O que muestre signos de que se está aguantando la pipí (cruza la piernas o «baila»). Que su pañal se mantenga seco durante largos periodos o que él mismo te diga cuándo tiene ganas. Ayúdalo a ser consciente de que va buen por buen camino. Una forma de conseguirlo es felicitarlo cada vez que tenga un progreso.

2. Adiós a la cuna: háblale de las ventajas de tener una cama enorme y no esa «cuna para bebé». ¿No ha querido siempre dormir en la de papá y mamá? Pues ahora ya tiene una para él solito. Acompáñalo la primera noche que vaya a dormir en su cama y sigue la rutina nocturna que tienes normalmente con él: leer un cuento, apagar la luz al salir del cuarto, dejarle un vaso de agua sobre el buró? eso lo hará sentirse seguro.

3. Adiós al chupón: explícale que, como ya es mayor, no lo necesita. ¿Acaso papá o mamá van por ahí con el chupón a todas partes? No cedas ante el primer llanto. De lo contrario, la despedida será aún más difícil. Si ante su llanto desconsolable optas por negociar (por ejemplo, le dices que puede seguir usándolo, pero sólo un día más), cuando llegue el momento, la rabieta se multiplicará.

4. Adiós a la carriola: explícale que sólo los bebés van en la carriola. ¿No quería aprender a saltar y hacer carreras? Pues desde la carriola no podrá. Procura acudir caminando a los sitios que estén cerca. Eso significa multiplicar los tiempos de los trayectos y cargarse de paciencia, pero es la única forma de que se acostumbre a que la carriola no es necesaria. Eso sí, cuando vayas más lejos, la carriola será tu gran aliada.

Sin pañal, sin chupón, sin cuna? De repente, su mundo se transforma, y a tu pequeño no le gusta nada. Ayúdalo a adaptarse a los cambios con unas sencillas pautas.