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7 alternativas para no recurrir a los castigos

Para muchos papás la forma más fácil de lograr que un peque haga caso es ¡castigarlo! Te damos muchas opciones que te ayudarán mucho más.

Para muchos papás la forma más fácil de lograr que un peque haga caso es ¡castigarlo! Te damos muchas opciones que te ayudarán mucho más.

Antes el castigo era la única forma de lograr educar a los pequeños, ahora existen otras opciones que te ayudarán sin recurrir al clásico: ¡no más tele! o ¡no vamos al parque!

 

Según especialistas el recurrir sólo al castigo hará que tu peque se sienta desmotivado y nunca intente ?portarse mejor? si no entiende cómo puede hacerlo bien la siguiente vez. Por ello estas alternativas te pueden ayudar mucho.

 

Tiempo fuera

Apártalo del lugar donde estén y si están en casa, llévalo a su habitación, explícale que sus actitudes no fueron las correctas y dile que cuando esté menos enojado puede salir e intentar portarse bien ¡y a ti también te servirá para contar hasta 10 y tranquilizarte!

 

Averigua primero

Antes de decirle la consecuencia de sus actos, pregúntale todo lo que pasó y trata de que él entienda qué fue lo que estuvo mal.

 

Exprésale lo que sientes

Es importante que entienda cómo te sientes cuando se porta mal o no te hace caso, dile que te sientes enojada, triste, etc. ¡Así él también aprenderá a decirte lo que siente!

 

Mantén la tranquilidad

No contestes a sus gritos con más gritos, trata de calmarte y decirle que no apruebas su comportamiento y hasta que no se calme, no hablarás con él. Es como una pequeña ley del hielo

que lo hará comprender que siempre es mejor ¡hablar!

 

Ofrece una mejor opción

Si tu peque hace una rabieta terrible porque quiere que le compres algo, dile las razones por las que no puedes comprárselo y hazle una propuesta divetida como dar la vuelta a un parque o hacer otra actividad.

 

Ponte en sus zapatos

Intenta ponerte en su lugar y ver cómo se está sintiendo cuando le regañas o castigas. Muchos niños generan un sentimiento de miedo hacia los padres muy fuerte, ¡relájate! Crea empatía y verás que poco a poco las rabietas disminuirán.

 

Siempre con cariño

Recuerda que es un pequeño y hazle saber que haga lo que haga, sus padres lo quieren por encima de todo, a pesar de su comportamiento. ¡Malos momentos todos tenemos! Las palabras funcionan mucho mejor que una nalgada.