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Autonomía, clave de la crianza con apego

Uno de los elementos más importantes de la crianza con apego es la autonomía. Aquí te decimos cómo fomentarla en tus hijos.

Uno de los elementos más importantes de la crianza con apego es la autonomía. Aquí te decimos cómo fomentarla en tus hijos.

Como madres, muchas mujeres quisieran pasar más tiempo con sus hijos, vivir en el campo, dar a luz en casa o tener seis meses de licencia por maternidad, etc. Sin embargo, estas son elecciones supeditadas a tu disponibilidad, a tu forma de pensar y a la información de la cual dispones y para nada tienen que ver con el amor que una madre siente por sus hijos. 

 

Los bebés necesitan ser cubiertos en sus necesidades básicas y entre ellas está el afecto, el amor, el apego. La persona encargada de esta función varía según las circunstancias personales, sociales y/o económicas. Lo importante es que el bebé crezca atendido y con amor, señalan los especialistas. 

 

Alternativa o no a la crianza con apego, la mejor educación es la que se basa en el amor a los hijos, la que fortalece el vínculo de cariño y seguridad para crecer sanos y fuertes. 

 

Foto: iStock

 

¿Cómo lograr una crianza con apego y autonomía?

 

Para que los hijos puedan separarse de sus padres deben sentirse lo suficientemente fuertes. Eso se consigue primero estando muy cerca de ellos, y segundo haciendo cosas por sí mismos. 

 

La idea es salvaguardar la autonomía del niño, no solo en el control de su propio cuerpo, sino también a la hora de comer o de jugar. Vigilar que hagan las cosas y si lo necesitan prestarles ayuda. 

 

Déjalo explorar

 

Es durante el juego cuando aprenden a explorar sus capacidades y el funcionamiento de las cosas. Por eso es muy importante dejar que investiguen a su ritmo, sin dirigirlos, pues el juego es su terreno y cualquier imposición o intervención del tipo "hazlo así y así, no" les transmite el mensaje subconsciente de "tú no sabes" y les roba la rica satisfacción de aprender y probar por sí mismos. Para lograrlo necesitan un entorno preparado para ellos, donde puedan moverse con libertad y sin peligro, sin que el adulto esté sobre de ellos.