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¿Cómo debe ser el cambio de la cuna a la cama de tu bebé?

Este cambio puede traer ansiedad a tu pequeño, pero puedes apoyarlo para que la transición es más fácil.

Este cambio puede traer ansiedad a tu pequeño, pero puedes apoyarlo para que la transición es más fácil.

La cuna es un espacio muy especial para tu bebé: no sólo es el lugar donde descansa, también es un sitio que le otorga seguridad e identidad, pues lo identifica como suyo. Es por eso que es difícil pasarlo a otra cama cuando ha crecido.

 

Su desarrollo será vital para impulsar este cambio, el cual se da entre los dos y dos años y medio de edad. O en otros casos, cuando su cuna ya no le da la suficiente libertad de movimiento.

 

Este paso es un poco más difícil para los hijos únicos o los hermanos mayores, pues los hermanos pequeños tienden a imitar al mayor y ven este proceso de forma más aceptable.

 

Para que tu peque se anime y los estimules a dar este paso, es muy importante que lo incluyas en la toma de decisiones sobre su nueva cama; es decir, el objetivo es que la sienta como suya incluso desde antes que se haga el cambio:

 

Permite que tu peque elija los colores y estampados de su nueva cama.

 

Pregúntale qué le gustaría que hubiera en su cama nueva (algún peluche o un juguete con el que pueda dormir).

 

¿Le gusta que esté cerca de la ventana o con algún mueble cerca?

 

Ten paciencia, pues para este cambio hay un periodo de adaptación. ¡Tal vez alguna noche quiera dormir contigo!

 

Un buen consejo es que durante el día comience a tomar sus siestas en su nueva cama y no en otros lugares (como tu cama o la sala).

 

También procura que la cama no sea muy alta para que pueda acostarse por sí solo y no tenga accidentes.

 

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