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¿Cómo contar un cuento?

A los dos años les entusiasma que papá o mamá les cuenten historias.

A los dos años les entusiasma que papá o mamá les cuenten historias.

¿Quieres que te cuente un cuento?, susurramos con misterio la niño sentado en el regazo. “Sí” es la respuesta más probable. Pero quizá no estamos hablando del mismo cuento. El niño de dos años no está esperando una bella historia de detalles y acción. Espera una experiencia casi sensorial en la que el contacto con sus padres es fundamental, una experiencia adornada con palabras, eso sí, con palabras sencillas que esconden pequeñas historias.

 

¿Cómo lo hago?

 

Lo mejor es sentarse juntos en un lugar cómodo, coloca al pequeño en tu regazo y comparte el libro con él, de esta forma podrá observar las imágenes y señalar con sus deditos lo que más le guste. El contacto físico, tu abrazo, usen plus de felicidad. Escuchará tu voz mientras mira las imágenes.

 

1. Las frases. Hay que contarle el cuento con frases sencillas y cortitas, la idea es que conozca el grueso de las palabras (recuerda que su vocabulario aún es corto).

 

2. El tono. La emoción en la vez le da más información que la propia trama. El narrador (ósea papá o mamá) tendría que estar “dentro” del cuento, viviéndolo para transmitírselo mejor. Si el tono lo acompañas de un poco de teatro, genial. Si la puesta en escena no es lo tuyo, tampoco importa: cualquier cosa en tu compañía le gustará horrores.

 

3. Las pausas. Debes realizar pausas a menudo, contactar visualmente con tu tesoro y hacerle preguntas acerca de lo que estás leyendo (o dejarle espacio para que haga sus propias preguntas y poder responderlas). Tus preguntas no serán para verificar si está entendiendo o no el contenido, sino sobre ellos mismos: “Qué araña tan peluda,  ¿te da miedo?”. A esta edad no esperes que el que te escuche de principio a fin con la boca abierta. Y dado que la finalidad última de contarle el cuento es comunicarte abiertamente con él, da igual que no pasas de la segunda página, lo importante es que disfruten delante del libro.

 

Cada niño tendrá su cuento preferido, el que nos pedirá que le contemos una y otra vez, aquel en el que se siente reflejado. Porque esos argumentos aparentemente simples cumplen una función importantísima: ayudarle a entender el mundo y a sí mismo.