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Los complejos más comunes en los niños

Los complejos de Edipo y Electra son los más recurrentes en niños. Descubre la razón.

Los complejos de Edipo y Electra son los más recurrentes en niños. Descubre la razón.

Es verdad que la relación que tengamos con nuestros hijos debe ser muy especial, y desarrollar vínculos con ellos es vital para su desarrollo. Pero también debemos cuidar nuestra relación con los otros miembros de la familia.

 

Durante la infancia es normal que los lazos afectivos entre padre e hija o madre e hijo sean muy estrechos, pues es una etapa donde los padres simbolizan lo mejor que hay en la vida: héroes, amigos, protectores, cómplices y hasta proveedores. No obstante, esto puede provocar que surjan los complejos de Edipo y Electra, que consisten en una atracción amorosa y admiración anormal hacia los padres.

 

Estos complejos, según especialistas, son los más recurrentes en niños pequeños. El de Edipo es un poco más común, aunque el del Electra podría ser más grave.

 

El complejo de Edipo conlleva sentimientos experimentados por un niño hacia su madre, que pueden ir desde los deseos amorosos mezclados con sensaciones hostiles. El menor llega a idealizar a su madre de tal modo que desea casarse con ella y despertar celos hacia el padre.

 

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El complejo de Electra, en cambio, es el mismo efecto de forma cruzada: una niña puede sentir enamoramiento por su padre y despertar una rivalidad hacia su madre. Además, este complejo tiende a desarrollar de forma prematura una feminidiad nada común en niñas pequeñas.

 

Estos complejos van más allá de las emociones que lleguen a experimentar los menores: las relaciones estrechas entre padre e hija o madre o hijo pueden generar celos y sentimientos de abandono hacia el padre o la madre, dependiendo del caso.

 

Según expertos, estas relaciones cambian con el paso del tiempo y según el crecimiento y desarrollo del menor. Se recomienda que, para evitar estos complejos, la relación entre padres e hijos sea equitativa: puede ayudar que los miembros de la familia ayuden por igual en las tareas domésticas, vayan de compras juntos y realicen otras actividades cotidianas sin generar sentimientos de exclusión.

 

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