Site icon Padres e Hijos

Cuidado con los desconocidos

Cuidado con los desconocidos

Cuidado con los desconocidos

Cada día nos encontramos con más casos de niños robados y abusos sexuales, por ello es importante enseñarle a los peques a no hablar con desconocidos.

Desafortunadamente, las noticias de niños robados nos recuerdan que es importante inculcar en nuestros hijos la necesidad de ser precavidos ante las personas extrañas.

Esta necesidad es más patente cuando se trata de niños muy sociables y confiados; esos que, como suele decirse, «se van con cualquiera». Una primera medida es no dejarlos solos en lugares públicos, sobre todo en sus primeros años, cuando los niños dan muestras de viveza e independencia. Pero esto no basta.

No debemos crearle excesivos temores

Hay que prever la posibilidad de que el niño pueda tener que afrontar solo algún imprevisto peligroso. Para ello tenemos que encontrar un punto de equilibrio que nos permita no hacerl exageradamente desconfiado, lo que podría crearle un carácter temeroso y alterar su sociabilidad: no hay que hacer de nuestro hijo un ser huraño que desconfía de todo el mundo y le tema a los desconocidos. Pero tampoco practicar la política del avestruz ignorando el riesgo.

Se le puede enseñar a evitar situaciones y personas desconocidas potencialmente peligrosas sin crearle temores excesivos e innecesarios, de modo que pueda ser sociable y espontáneo, pero al mismo tiempo cauto. No hace falta contarle historias truculentas sobre «el hombre del saco» que se roba a los niños.

 

Foto: Pixabay

No hay razón para que no devuelva la sonrisa o el saludo a un adulto simpático, pero hay que decirle muy claramente que no debe acompañar a un desconocido a ningún lugar y bajo ningún pretexto, ni aceptar regalos o dulces, ni mucho menos acercarse a un vehículo para hablar con alguien. Y que si alguna persona le hace una proposición de este tipo debe correr a avisar a sus padres o, en su ausencia, a un adulto de confianza.

No hay que forzarlo si no quiere recibir muestras de cariño, incluso de conocidos o familiares. Si lo obligamos a aceptar caricias y besos de quien no desea, luego puede tener dificultades a la hora de distinguir entre una muestra de afecto adecuada y un acercamiento inadecuado.

 

Exit mobile version