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Así Crece

Enséñale a convivir

Ayúdale a tu peque a aprender a relacionarse con los demás de manera efectiva y armoniosa.

Ayúdale a tu peque a aprender a relacionarse con los demás de manera efectiva y armoniosa.

Aprender a convivir no es aprender normas de cortesía ni siquiera aprender a estar con los que son iguales que nosotros, porque eso es lo que llevamos siglos haciendo. Se trata de aprender a vivir con los que piensan igual y diferente, con los que son de nuestro sexo, tamaño y color de piel y los que no lo son; y aprender a entender esas diferencias físicas, de raza, religiosas, de carácter? no como una amenaza sino como un valor, signo de una diversidad que nos enriquece a todos.

En nuestro mundo global, a los niños hay que enseñarles desde pequeños que es mejor cooperar que competir.

¿Cómo ponerlo en práctica?

?La casa es el primer laboratorio de relaciones?, señalan los especialistas. Los niños aprenden observando cómo nos relacionamos entre adultos y cómo los tratamos. Poco a poco el espectro familiar se amplía y ahí llega el segundo ejemplo: ¿Cuánto se amplía? ¿Cómo son nuestras relaciones? ¿Nos relacionamos con personas diferentes a nosotros? ¿Resolvemos conflictos que surgen o cortamos por lo sano? Cuando hay alguien diferente, ¿animamos a nuestro hijo a acercarse a él con curiosidad para conocerlo o a evitarlo?

Foto: Pinterest

Al acercarnos progresivamente al que es diferente los prejuicios van cediendo y desaparecen sobre todo cuando tenemos la oportunidad de colaborar en un juego, un proyecto, un trabajo. En educación se fomenta cada vez más el trabajo en grupo, algo que podemos fortalecer en casa con sus amigos y hermanos. Trabajar en grupo es constatar que cuando unimos fuerzas es posible hacer cosas que no podemos hacer solos.  

Errores a evitar

1. Obligarle a compartir. Todos tenemos derecho a decir ‘no’, y debemos respetar a nuestro hijo cuando lo hace. Si compartir es obligatorio, los demás se convierten en una amenaza.

2. Forzarlo a estar con otros. Estar solo también es necesario y cuando el niño así lo desea es la mejor opción: no debemos forzarlo a estar con otros, solo favorecerlo.

3. Transmitirle nuestros prejuicios. Si los tenemos (todos los tenemos) es un buen momento para revisarlos.