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Gracias, por favor, perdón… las palabras mágicas

Gracias, por favor, perdón… las palabras mágicas

Por Felipe Salinas y Mayra Martínez

Gracias, perdón y por favor son palabras que reflejan  algo que es importante y profundo: valores que nos permiten convivir felices en familia y grupo, como la tolerancia o la solidaridad.

Gracias, por favor, perdón… las palabras mágicas

“Por favor, siéntese aquí”, le decimos a un anciano en el autobús. ¿Qué es lo que nos impulsa a cederle el sitio? ¿Es una costumbre o es que podemos sentir su fragilidad, su dificultad para mantenerse en equilibrio? La auténtica convivencia no es cuestión de formas sino de fondo: de empatía, respeto y solidaridad.

Si tenemos interiorizada esa conexión con los demás, la cortesía se adquiere fácilmente. La empatía, literalmente “sentir con el otro”, está en el fondo de nuestra conducta ética y moral. Es vital para vivir en sociedad y nacemos con ella. Pero si no se ejercita, se pierde o se diluye. Cuando compartimos nuestros sentimientos con los niños y cuando verbalizamos los suyos, los ayudamos a desarrollar esta capacidad.

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Gracias

Agradecer es una forma de reconocer el esfuerzo que el otro ha hecho por nosotros. Por ejemplo, nuestro hijo señala un bolillo en la panadería, el panadero se lo da y no nos lo cobra: “No, no, para el niño”, murmura el hombre. “¿Qué se dice?” es demasiado corto para transmitir al pequeño la profundidad de lo que sucede.

Es el momento de recurrir a la disciplina inductiva, en la que hacemos explícito lo que está ocurriendo, lo que queremos que el niño interiorice. Podríamos decir (con complicidad): “Mira lo que ha hecho. Dile que te sientes muy contento”. Puede que el niño sonría con timidez y será suficiente. No importa tanto lo que diga como que exprese su agradecimiento sincero.

Perdón

Alma le pega a Pablo en el parque; le da un empujón para subirse antes al columpio, pero Pablo se cayó y está llorando. En vez de gritar “¡Alma, ¡no! ¿Qué se dice?”, podemos hablar con ella para transmitirle lo que de verdad importa.

Pedir “perdón” sirve, además, para restaurar las relaciones: es importante enseñarle que uno puede hacer algo mal, equivocarse y arreglarlo: “¿Te acuerdas de cuando ese niño te pegó? Vino y te pidió perdón y ya pudieron volver a jugar juntos”. No se trata tanto de decirle lo que tiene que hacer (aunque se lo podemos sugerir, a modo de ejemplo), sino de que sea capaz de ponerse en el lugar del otro.

Por favor

Nuestro ejemplo es otra gran fuente de aprendizaje. El niño se fija mucho en nuestras conductas espontáneas y no integrará lo mismo si al entrar en la tienda decimos “buenos días, ¿me da una botella de agua?” que si pedimos directamente las cosas por favor. ¿Tenemos en cuenta a los demás, nos ponemos en su lugar, damos las gracias, pedimos las cosas por favor, con una sonrisa, con el ceño fruncido?

Los modales son cuestión de formas y cada cultura tiene las suyas: hay países donde comer con las manos es lo más elegante. Tienen una importancia relativa, facilitan las relaciones. Quizá este año nuestro hijo no diga siempre “por favor”, pero si sonríe cuando pida las cosas, con delicadeza, ya es un “por favor” grande y respetuoso.

Valora los auténticos avances de tu hijo y sé su mejor ejemplo.

¿Tu hijo dice «por favor»?

Foto: Getty Images

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