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Guía práctica en caso de golpes y raspones

Está aprendiendo a controlar su cuerpo y ha descubierto que corriendo se lega antes, además de qué es más divertido. ¿Cómo puedes protegerlo de un accidente?

Está aprendiendo a controlar su cuerpo y ha descubierto que corriendo se lega antes, además de qué es más divertido. ¿Cómo puedes protegerlo de un accidente?

Atrás quedaron los andares titubeantes, los bracitos estirados buscando tus manos y los primeros tropezones. Ahora lo que antes era un simple traspiés, puede convertirse en un accidente con chichón o moretón incluidos. Los golpes y accidentes ahora son más aparatosos, pero rara vez de graves consecuencias. Mantener la calma y la tranquilidad es fundamental para que tu peque no entre en pánico, para lograrlo te dejamos esta guía rápida que te ayudará a curar cualquier herida.

 

1. Se raspa al caer: lava la herida para retirar tierra y suciedad, y aplica una solución antiséptica. Si el raspón es grande se puede cubrir temporalmente con una gasa (las bandidas reblandecen la herida y dificultan la cicatrización). Después, déjalo al aire libre y desinféctalo todos los días.

 

2. Se corta: lava con agua templada o suero fisiológico, presiona levemente (sin hacer daño) la herida con una gasa humedecida para controlar la hemorragia y acude inmediatamente a un centro médico para que valoren la necesidad de ponerle puntos de sutura.

 

3. Se da un golpe y le sale chichón: comprueba que no haya herida ni roturas (moviendo la zona golpeada) y aplica hielo sobre la zona contusa para reducir la inflamación.

 

4. Se clava una astilla: introduce la zona en agua templada para reblandecer la piel y extráesela con unas pinzas previamente esterilizadas. Si se queda una parte dentro, acude al pediatra o al dermatólogo para que lo valore.

 

5. Le sangra el labio: las heridas en la boca son muy llamativas porque sangran abundantemente (también se curan rápido), por eso es importante limpiar el área con una gasa impregnada en agua o haciendo enjuagues para valorar su importancia y la necesidad o no de acudir al médico.

 

Finalmente, debes evitar regañarlo. Es mejor y más eficaz consolarlo primero y, después, explicarle con calma la razones de su accidente: <>, de esta manera, el pequeñito entenderá que para la próxima debe poner más atención.