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Habilidades auditivas necesarias para comenzar a hablar ¡que la música desarrolla!

Tus palabras, la música, los juegos con sonidos y las canciones son la mejor manera para estimular las habilidades auditivas que tu niño necesita para comenzar a hablar correctamente.  ¿Lista para hacer una playlist especial para tu hijo?

El impacto de los sonidos armónicos sobre el desarrollo cognitivo apunta a dos áreas del aprendizaje: el desarrollo del lenguaje pero también de la memoria. Algunos estudios muestran que los niños tienen memoria para recordar las canciones escuchadas en el útero y que pueden percibir y reconocer muchos aspectos de la música incluyendo cambios en la melodía, patrones de tiempo, timbre y tono.

Hay investigaciones que reflejan que bebés de siete meses pueden diferenciar entre una melodía conocida, y una nueva, lo que indica la habilidad para memorizar a largo plazo la pieza que se ha escuchado. Por eso debes acercar a tu hijo desde chiquito a la música.

Hacia los 10 a 12 meses, ¡podrá pronunciar su primera palabra con significado! Esa primera palabra que le escucharás decir a tu bebé no sólo representa un hito en el desarrollo infantil, sino que es uno de los momentos de mayor felicidad y orgullo para ti y tu pareja, porque significa que todos esos juegos con sonidos que compartieron, las canciones que le cantaron y el bombardeo de palabras, rimas y pláticas durante todo su primer año, le sirvieron muchísimo. Y es que la estimulación auditiva que le ofrecen los papás, hermanos y otras personas cercanas juega un papel muy importante para el desarrollo de su lenguaje.

Para conseguir hablar y comprender lo que escucha es necesario que el niño haya desarrollado una serie de habilidades auditivas que se van aprendiendo a través de la interacción con las personas y también al estar expuesto a un ambiente rico en ritmos y sonidos. Algunas de las habilidades auditivas que desarrollará a lo largo de su primer año son estas:

1.Discriminación auditiva: identificar y distinguir diferencias entre los sonidos, tanto los ambientales como los del habla. Por ejemplo, reconocer la diferencia entre el sonido del teléfono y el sonido que produce el ladrido del perro; asimismo, la diferencia entre el sonido de la palabra «teléfono» y de «perro», y más aún, poder distinguir cada uno de los sonidos que forman la grafía «perro»: p-e-rr-o.

2. Memoria auditiva: poder recordar lo que escucha. Tu bebé deja de llorar cuando simplemente oye tu voz que se está acercando (sin necesidad de verte), ya que la ha escuchado muchas veces y ahora sabe que esa voz eres tú y que representas cariño, atención, seguridad y confianza. De este mismo modo reconoce los sonidos y las palabras, los identifica cada vez que los escucha porque se han guardado en su memoria, lo que le permite comprenderlos y eventualmente reproducirlos. El mejor ejemplo es cuando voltea al escuchar su nombre.

3. Localizar la fuente de donde procede el sonido: tu hijo te puede mostrar de diferentes formas no sólo que está escuchando, sino que al mismo tiempo va siendo capaz de encontrar de dónde se origina el sonido. Buscará primero el de los ruidos fuertes y cercanos volteando la cabeza, más adelante será capaz de localizar sonidos más suaves o lejanos.