Categories
Así Crece

¡Lo puede hacer solo!

Caminar, hablar y empezar a mostrar su personalidad son solo algunos de los cambios que protagonizará tu peque desde que celebra su segundo cumpleaños.

Caminar, hablar y empezar a mostrar su personalidad son solo algunos de los cambios que protagonizará tu peque desde que celebra su segundo cumpleaños.

Lo que ocurre entre su primer cumpleaños y los 24 meses de vida es tan asombroso como rápido: cuando se está celebrando una de sus conquistas ya está alcanzando la siguiente. Es la etapa en la que pasan de bebés a niños. Están aprendiendo a ser autónomos y como empiezan a dominar su mundo, lo que quieren es explorarlo al máximo.

Sin embargo, no todos los niños realizan sus conquistas al mismo tiempo. Es la razón de que los pediatras nunca se cansen de repetir a los padres la misma frase: cada niño tiene su ritmo. Por eso los hitos que van logrando a lo largo de su primer año no tienen por qué producirse exactamente como sigue a continuación. Habrá niños que con un año ya caminen, mientras otros puede que no lo hagan hasta los 18, igual que hay niños que hablan por los codos mucho antes que otros sin que eso sea significativo.

Aunque solo haya pasado un año desde que nació, el bebé que llegó a casa entonces no parece la misma persona que ahora nos mira sonriente mientras come un plátano él solito. Ese es uno de los principales cambios en su alimentación: ya mastica muchos alimentos. Pero además empieza a cooperar a la hora de vestirlo, igual que identifica objetos y su uso -la cuchara, para comer; la llave, para abrir la puerta?-, obedece peticiones sencillas como ?dámelo? o ?ven? y comienza a dar besos cuando se lo piden. Además, veremos muchos otros progresos como los que siguen.

Lenguaje. A esta edad ya utiliza al menos tres palabras con sentido. Y también conoce el significado de al menos una veintena de palabras que no dicen.

Desarrollo motor. La mayoría camina si lo toman de las manos, al igual que pasa a la posición de sentado desde la de de pie sin problema. También es capaz de tirar cosas. Le encanta que los adultos las recojan y se las vuelvan a dar para repetir la operación.

Emociones. Empieza a mostrar más claramente su carácter (por ejemplo, ya siente timidez ante los desconocidos si no es muy abierto), al igual que comienza a reafirmarse en sus deseos (qué le gusta, qué quiere hacer…).