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Si notas que tu hijo lleva la música dentro, su inteligencia es la misma que la de Mozart

¿Conoces cuál es el tipo de inteligencia de tu hijo? Según la teoría de las inteligencias múltiples, en todos los individuos cohabitan ocho tipos de inteligencia, las cuales deben estimularse con énfasis en la capacidad predominante, para favorecer, por un lado, un desarrollo equilibrado y, por otro, la excelencia y calidad a partir del perfeccionamiento de una habilidad específica, entre otros beneficios.

Dichas inteligencias son: lingüística, espacial, lógico-matemática, corporal quinestésica, interpersonal, intrapersonal, naturalista y musical, y, de acuerdo con Gardner, ninguna es superior que la otra, aunque muchas personas suponen lo contrario y tienden a dar más valor a unas que a otras.

Por ejemplo, ¿qué habría sucedido si a Mozart lo hubieran mandado a clases de matemáticas en lugar de piano? ¿Habría sido tan bueno haciendo cuentas como lo fue en la música? ¿Nos habríamos perdido de su grandeza como artista? Tal vez, porque su “inteligencia musical” probablemente habría permanecido “dormida”, sin alcanzar el grado de desarrollo que lo convirtió en el mayor genio en la historia de la música.

Afortunadamente, el padre de Mozart tuvo la atinada idea de compartir su pasión –también era músico– con su hijo, y dio a este la oportunidad de desarrollar sus propias habilidades. Los padres de hoy debemos aprender de ejemplos así, pues es la única manera en que todos los niños pueden tener los medios que necesitan para desarrollar su potencial personal.

Así que si notas las siguientes características en tu pequeño, seguramente es un pequeño Mozart con inteligencia musical. Te damos unas cuantas pistas para identificar este tipo de inteligencia y algunos consejos para empezar a desarrollarla.

Lleva la música por dentro

Tu hijo permanece atento al escuchar los sonidos, se emociona cada vez que escucha una melodía y, dependiendo de su edad, sigue el ritmo de la música, ya sea moviendo los pies o golpeando acompasadamente cualquier objeto.

Sus juguetes ideales son: toda clase de instrumentos musicales (teclados, tambores, guitarras, xilófonos, etcétera); juegos de video y aparatos con botones que, al oprimirse, emitan canciones o sonidos.

¡Estimúlalo! Esconde y activa una cajita de música debajo de un cojín de la sala o una almohada, deja que perciba el sonido y pídele que te ayude a encontrarla. Para favorecer, además, el desarrollo del lenguaje, pronuncia el nombre de cada fuente de sonido y permite que lo observe: «¡Mira, ahí está el pajarito cantando!».