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Así Crece

Muy atentos

Durante el primer año atraemos su atención a través de los sentidos.

Durante el primer año atraemos su atención a través de los sentidos.

La atención, como la memoria, no es voluntaria en los dos primeros años de vida. El niño presta atención a lo que le estimula en cada momento, no es fruto de una decisión. ¿Y qué le estimula? Lo que a él le gusta: las caricias de mamá, su voz, todo lo relacionado con la alimentación… y también lo que supone un reto para él, lo que le gusta y divierte.

 

Pero aunque la atención no sea voluntaria, es importante estimularla. El desarrollo de la capacidad de tener interés por algo es una de las piedras angulares en el aprendizaje de tu hijo. Porque la facultad para estar atento, que parecía pertenecer a otras edades, en realidad empieza a forjarse desde el primer día.

 

Cuentos actuados

 

Siéntate en un sillón con tu bebé en el regazo y un libro frente a ti. Escoge un cuento, descríbele con palabras sencillas los personajes que estás viendo en las ilustraciones y cuéntale la historia, haciendo hincapié en los efectos especiales y las características que has atribuido a cada personaje. Si hablas de una ratita con un lazo rojo, siempre la nombrarás así, la ratita del lazo rojo. En cada nueva página, puedes preguntarle: «¿Dónde está la ratita del lazo rojo?». Si aún es muy pequeño para señalar, dilo tú mismo: «¡Mira, aquí está!». Hay un momento en que pueden participar en nuestra conversación, ya sea con palabras o con señales. Pero aunque no haya llegado ese momento, no dejes de expresar en alto las preguntas, y tras ellas las posibles respuestas que te daría el pequeño: «¿Dónde está el patito verde? ¡Pues aquí, en el lago, nadando!». Estos juegos son clave, además, para que el niño aprenda más tarde a nombrar las cosas.

 

Con esos deditos

 

Habilidad manual y atención van de la mano en el desarrollo del niño. Querer agarrar algo es el primer paso para hacerlo. El bebé de pocos meses se dirigirá con empeño hacia todo lo que ve con diferentes grados de éxito o fracaso. La capacidad que tiene tu bebé para asumir la frustración y mantener su atención en lo que quiere conseguir serán clave para el posterior desarrollo de las habilidades manuales. Ofrécele juegos atractivos, llenos de color y texturas, para que practique.

 

Siéntate frente a él en la mesa o en el piso sobre un tapete liso, y colócale delante un tarro con un agujerito de tamaño mediano. A uno y otro lados le pones diversos objetos, unos más grandes que otros, como un cochecito, una goma, algunas uvas…
Pídele al bebé que los introduzca en el bote. De esta manera lo estás animando a mover sus deditos por separado y a empezar a desarrollar el movimiento de pinza.

 

Déjale entretenerse con cada objeto, mirarlo, explorar… y vigila que no se lo lleve a la boca.