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Los niños necesitan ejercitar el cerebro y tener tiempos de ocio para aprender mejor

?La diferencia entre un cerebro que se ejercita y otro que no lo hace es la misma entre un árbol visto en otoño y en primavera?, revela especialista.

?La diferencia entre un cerebro que se ejercita y otro que no lo hace es la misma entre un árbol visto en otoño y en primavera?, revela especialista.

El reconocido médico y psicólogo Tomás Ortiz Alonso desarrolla programas neuroeducativos en niños para activar los mecanismos cerebrales que procesan la información y que permiten construir autopistas neuronales de aprendizaje y al respecto comenta que ?la diferencia entre un cerebro que se ejercita en la escuela de forma ordenada, regular y sostenida y otro que no lo hace es la misma que existe entre un árbol visto en otoño y en primavera?.

 

Sus investigaciones remarcan la necesidad de ejercitar el cerebro de los niños ordenada y sistemáticamente como clave para mejorar el aprendizaje, incluso tomando como referencia los tiempos de ocio que tienen los niños. Y como él comenta: ?El ocio es una construcción cultural? El cerebro no lo entiende así, siempre está haciendo algo. Incluso en el tiempo que llamamos ?libre?, leemos o caminamos o nos ejercitamos, el cerebro trabaja, incluso durante el sueño.. Está probado que si lo estimulamos ordenada y sistemáticamente y lo hacemos todos los días con cosas sencil las (ejercicios de equilibrio y de atención, por ejemplo), la neuroplasticidad es mayor: se generan nuevas neuronas en una estructura que se llama hipocampo, asociada a la memoria. Y esas nuevas conexiones se vuelven estables, que es lo que se requiere para aprender. Por el contrario, cuando no lo entrenamos nos cuesta retomar el ritmo, como sucede cada lunes.

 

Otro tiempo de ocio es el sueño, pensamos que el cerebro descansa completamente pero no es así, y no dormir bien tiene efectos nocivos. Necesitamos cinco ciclos de sueño y cada uno dura entre 90 y 120 minutos. Lo ideal es dormir de 7 a 9 horas para tener una mejor memoria. Cuando no duermen, los niños no están atento y eso afecta a su concentración y eficacia. En esos términos, quizá podríamos acordar que el sueño sería el ocio que necesita el cerebro para poder trabajar después a todo ritmo y recuperar la información que adquirió durante el día. Niños que descansan bien tienen un buen desarrollo madurativo. Y por el contrario, los pequeños que duermen mal sufren de déficit de atención.