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Así Crece

Miedo a los extraños

El mes pasado era un niño sociable y, de repente, ahora llora si lo dejas con alguien más y se muestra desconfiando hasta con sus tíos. ¿Será una cuestión de carácter o una fase más del crecimiento?

 

TEXTO: Jessica López Cervantes    ASESORÍA: Silvia Yankelevich   FOTOS: iStock

 

Los niños empiezan a sentir temor hacia los extraños cuando pueden identificar diferencias, cuando aprenden a comparar lo que conocen y lo que no. Y ante esto, ¿qué podemos hacer? Pues en realidad, poca cosa: estar atentos y respetar sus deseos. Esto ocurre desde los siete y nueve meses. Es una fase que la mayoría de los niños vive, y no sólo eso: es bueno que suceda. Lo confirma Silvia Yankelevich: “Hay que permitir que los niños tengan miedo a lo desconocido porque, al final del día, está en juego su propia individualidad y su capacidad para hacer elecciones”.

 

Además, no conviene olvidar que a los adultos tampoco nos gustan todas las personas. Pero a diferencia de los niños, nosotros tenemos mecanismos de defensa adecuados y podemos racionalizar, explicarnos a nosotros mismos un rechazo determinado. Otra cosa: es un error creer que n niño que se muestra temeroso ante los desconocidos o que de repente rechaza a alguna figura familiar (puede ser incluso a su papá) está pasando por una “mala etapa”, porque no lo es. Ese miedo y rechazo a las personas ajenas a su mami representa un avance en su madurez.

 

 

¿QUÉ HACER?

Permanece junto al pequeño cuando aparezca gente nueva. Es normal que los niños se muestren más temerosos frente a los desconocidos cuando sus papás no están cerca.
Saluda a las personas que se acercan de manera amistosa con sonrisas y con un tono de voz positivo.

 

Dale tiempo cuando se encuentre en un nuevo entorno y con gente distinta; no trates de empujarlo a jugar o ser sociable porque eso es “lo correcto”. Respeta sus tiempos.
Lleva a los nuevos entornos (la guardería, la casa de los abuelos…) un juguete de casa, algo que le sea familiar y le haga sentirse acompañado.

 

Sugiere a las personas que no conoce que se aproximen de manera delicada y suave, sin tocar o tomar en brazos al niño a la primera de cambio.

 

Presta atención a las reacciones de tu niño y responde a ellas. Si llora o se siente incómodo con alguien nuevo, debes tranquilizarlo, consolarlo e intentar la aproximación en otro momento más oportuno.

 

Nunca te vayas a escondidas o sin despedirte cuando lo dejes con otra persona. Aunque parezca lo más sencillo y creas que así evitarás llantos o berrinches, tu pequeño se puede sentir confundido y hasta traicionado cuando se dé cuenta de tu ausencia. Es mejor despedirte y asegurarle que va a estar bien y que habrá un reencuentro en un lapso de tiempo.

 

Prepáralo un momento antes si va a conocer a una nueva niñera o si la que ya conoce se quedará con él un rato. El entusiasmo y la seguridad con que los papás transmiten este tipo de información es más importante de lo que solemos creer.

 

Prométele hacer algo que le guste cuando regreses, como leer un libro juntos, jugar, preparar una receta…