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Así Crece

Peluches, amigos inseparables

¿Por qué los niños los buscan a la hora de dormir y cuando necesitan consuelo?

¿Por qué los niños los buscan a la hora de dormir y cuando necesitan consuelo?

Algo tienen los peluches que gustan tanto. Son blanditos y apapachables y se pueden morder, aplastar, cargar, llenar de besos y mojarlos de saliva. Son los compañeros perfectos para ir a la cama o para abrazar cuando no tienen a mano a mamá o a papá. Son sus mejores amigos y les acompañan en las buenas y las malas.

 

Manuel duerme abrazado a su conejo desde que tenía seis meses. Hugo, de dos años y medio, busca su ranita verde cada vez que se da un porrazo. Y Claudia, con dos años y medio, no sale de casa si no lleva su osito café bien abrazado. Todos son objetos de consuelo y todos cumplen una función importantísima: dar seguridad a sus dueños.

 

No todos los niños los tienen. Algunos pequeños no los necesitan o no han tenido un objeto particular que les ha acompañado más que otro, por lo que no han establecido esta « conexión» con ningún juguete, mantita o pañuelo. Porque, hay que decirlo, no todos los objetos de consuelo son un conejito, un oso o una ovejita… Aunque en el 90 por ciento de los casos el objeto elegido sí suele ser un peluche, un niño puede conseguir ese vínculo tan especial con el pañuelo de mamá que huele como ella, con la mantita con la que duerme todas las noches o con la sonaja que le regaló la abuela cuando era un recién nacido.

 

No todo sirve para convertirse en objeto de consuelo. El«elegido» tiene que cumplir varios requisitos: ser blandito y suave, no haber sido impuesto (lo tiene que escoger el pequeño) y, lo más importante, haber acompañado al chiquitín durante los primeros meses de vida. Algunos, incluso, desde antes de que naciera. Carolina cuenta cómo dormía con la ratita ?Martita? antes de nacer su hija para que fuera«cogiendo su olor». Cuando la niña nació, la rata ya estaba esperándola en su cuna. Hoy, diez meses más tarde, ?Martita? forma parte de su vida y le acompaña en los momentos difíciles, sobre todo cuando la pequeña no puede dormir.