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¿Qué buscan los niños al hacer berrinches?

La mayoría de los papás siempre se preguntan por qué a los niños les encanta hacer berrinches y aquí tenemos la respuesta. Dale clic.

La mayoría de los papás siempre se preguntan por qué a los niños les encanta hacer berrinches y aquí tenemos la respuesta. Dale clic.

Un berrinche es la forma que tiene un niño de expresar una emoción como el enojo o la frustración. Es muy fácil reconocerla, ya que es una combinación de llanto, protesta, pataleo, gritos, etc. Los berrinches son muy comunes entre los dos y cuatro años, aunque pueden continuar si no le ponemos límites al niño. 

¿Por qué hacen berrinches los niños?

A un niño le resulta complicado poder expresar sus emociones, en parte porque aún no sabe reconocer lo que siente y solo sabe que nota algo que lo supera y que necesita manifestar de alguna manera. Puede que la razón para un enfado o malestar infantil nos resulte ?tonto? o ?exagerado?, pero para ellos es importante y el nivel de tristeza o enfado que sienten es como el de cualquier persona. Además, hay que entender que un niño pasa por diversas fases en las que va adquiriendo habilidades y conocimientos, y en sus primeros años de vida es un ser egocéntrico que aún no es capaz de entender que haya un punto de vista distinto al suyo o que las cosas se puedan ver de diferentes maneras. Por ello, cuando quieren algo y no se salen con la suya, se frustran fácilmente y lo expresan de la única forma que saben: haciendo berrinche

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Foto: Pinterest

¿Qué es lo que buscan los niños al hacer berrinches?

Como ya lo mencionamos, los berrinches son el resultado de una emoción. Un niño de entre dos y cuatro años, comienza a tener deseos y opiniones propias, que no siempre coinciden con las de los padres, por lo que un berrinche se traduce como una forma de desahogo, de expresar enojo y frustración, pero también buscan hacerse escuchar.

Cuando este comportamiento se repite, generalmente se debe a que les enseñamos que esa es la mejor y única forma de expresarse (cuando les damos lo que quieren) o al revés, los castigamos por patalear pero no les enseñamos la forma correcta de expresar sus emociones, por lo que terminan por volver a hacerlo.