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Así Crece

¿Por qué nos cuesta criar con autonomía a nuestros hijos?

Sin darnos cuenta, de la protección pasamos a la sobreprotección.

Sin darnos cuenta, de la protección pasamos a la sobreprotección.

Cuando nos convertimos en padres, inmediatamente creemos que debemos proteger a nuestros hijos de todo lo malo y eso tiene mucho de cierto, pero lamentablemente, al querer protegerlos caemos en la sobreprotección, en cortarles la libertad y  no dejarlos tener autonomía.

 

La autonomía va por dos caminos: uno físico, donde debemos permitir que el niño haga aquello que puede hacer o cree que puede hacer y otro más psicológico, que tiene que ver con desarrollar la independencia de criterio, la toma de decisiones y asumir sus consecuencias de sus actos. Cuando un niño es capaz de hacer cosas por sí mismo fortalecemos su autoestima, la seguridad en ellos, desarrolla la perseverancia y los hace adutos más competentes y seguros.

 

La autonomía les ayuda a los niños a tener tolerancia a los errores y al fracaso y se trabaja mucho la paciencia. Como niños deben ensayar una y otra vez. La sobreprotección es perjudicial porque coarta la posibilidad de desarrollar estrategias de aprendizaje y los deja desprotegidos e incapaces de enfrentar los problemas de la vida.

 

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo?

 

A los padres nos cuesta criar con autonomía por varias razones. Las más básicas tienen que ver con el poco tiempo que tenemos, vivimos siempre con prisa, con horarios muy exigentes, lo cual hace que no podamos esperar a que hagan ellos las cosas. Pero también hay una necesidad de que sigan dependiendo de nosotros o la falta de confianza en que pueden hacerlo por sí mismos. Y sobre todo el miedo a que ellos fracasen y nuestra gran necesidad de controlarlo todo. Crecemos creyendo que educar es controlar.

Es importante saber que merece la pena tomarnos el tiempo y paciencia para educarlos.