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¿Por qué hablarle del primer beso de amor a tu hijo?

¿Qué te viene a la mente al leer el título de esta nota? No te angusties, aquí te voy a plantear algunas razones del por qué es bueno hablarle a tu hijo o hija del primer beso de amor y te daré algunas sugerencias para hacerlo.

La primera y más poderosa razón es que los seres humanos somos gregarios, lo cual significa que en nuestra naturaleza está convivir con otros seres de nuestra especie y por lo tanto experimentar los afectos que despierta esa convivencia.

Pero curiosamente, en nuestra sociedad actual pareciera haber una especie de temor generalizado a reconocer nuestros afectos, como si eso nos hiciera terriblemente vulnerables. Enseñamos a nuestros hijos a ser fuertes, competitivos, disciplinados, creativos, audaces, etc. Procuramos inculcarles valores éticos y nociones de cómo cuidarse y hasta cuidar de otros.

Pero poco o casi nada les enseñamos acerca del complejo mundo de los afectos y cuando llegan a la etapa adulta, muchas veces ni siquiera son capaces de reconocer el temor, la angustia o la pesadumbre. Y eso, frecuentemente es la base del sufrimiento de los pacientes en tratamiento psicoterapéutico.

Hablarle a tu hijo o hija de la ternura, la emoción, las mariposas en el estómago o la plenitud que se puede llegar a sentir al lado de esa persona especial favorece:

  • La comunicación fluida y asertiva. Le enseña que las experiencias importantes se pueden compartir; y lo mejor: las puede compartir contigo.
  • Su sensación de seguridad, pues si ve que prestas atención a lo que dice, por ejemplo, su idea de cómo se demuestra el amor a otra persona, le hará sentir que le escuchas y que es importante para ti.
  • La sensibilización para compartir contigo experiencias muy personales que le sean importantes, no sólo románticas sino de cualquier índole. Te aseguro que en el futuro lo agradecerás.
  • Más adelante, favorecerá el diálogo abierto sobre la sexualidad y los afectos; pues, aunque adquirirá información en la escuela y con los amigos, hablar contigo de ese complejo aspecto de la vida, podría ayudarle a lidiar con rompimientos, desilusiones y la toma de importantes decisiones.

Te preguntarás ¿En qué momento? ¿A partir de cuándo?

No hay una regla, pero es cierto que la vida cotidiana suele presentar a los niños innumerables escenas que deberíamos ayudarles a “digerir”. Una pareja en la calle o una escena romántica en la pantalla frecuentemente genera risitas y miradas traviesas entre los niños. Ese puede ser un buen momento para abrir el tema.

Puedes platicarle de tu experiencia, pero no necesariamente; también puedes platicarle de cómo en tu infancia, imaginabas que sería tu primer beso, por ejemplo. Lo importante es dar paso a los afectos que conlleva, hablar de cómo un beso puede ser expresión de amor, del gusto por compartir todo lo que sea posible con esa persona especial, del deseo de que esa persona esté bien.

Y así, sin apenas sentirlo, estarás hablando con tu hijo o hija del amor de pareja, uno de los temas esenciales en la vida del ser humano.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

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