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Así Crece

¿Qué lo hace tan feliz?

La risa de los bebés expresa felicidad y placer, y favorece su desarrollo físico y mental. Además, nos indica que el pequeño está sano.

La risa de los bebés expresa felicidad y placer, y favorece su desarrollo físico y mental. Además, nos indica que el pequeño está sano.

Sonrisa, risa, carcajada? A medida que tu bebé crece, se desarrolla también su sentido del humor. La primera vez que las comisuras de la boca esbozan una sonrisa suele ser en sueños, y afirman los expertos que se trata de un reflejo. Pero poco a poco descubres que cuando le sonries, él responde con otra sonrisa. Aunque aún no reconoce las caras, te dice que se siente a gusto en el mundo y que disfruta mucho de tu compañía. Alrededor de los cinco meses ya examina los rostros, y mientras que le encanta sonreírle a papá y a mamá, e incluso empieza a dar sus primeros grititos de júbilo, los extraños no le arrancan ni un esbozo de sonrisa. Después irá apareciendo un amplio catálogo de sonrisas: la de orgullo, la de puro placer, la de ya no me engañas, la de seducción (no hay quien se resista a ella), y ya, cuando haya cumplido un año, la desafiante, que en realidad no lo es. Aparece cuando mamá lo sorprende haciendo algo que no debe y la exhibe para calmar al enemigo.

 

Sus sonrisas

 

1. ¿Quién puede mantenerse serio cuando te besuquean y te hacen cosquillas?
Papá le besuquea la barriguita, le hace cosquillas, le da mordiditas y sonríe, siempre sonríe? Y un buen día, cuando el bebé tiene casi dos meses, se lanza a recompensarlo con gesto social: tú me haces sentir bien, yo te retribuyo con una sonrisita.

 

2. Está dormido, pero un pequeño temblor empieza alrededor de los ojos y la frente y, poco a poco, llega hasta las comisuras de los labios: ¡El bebé está en medio de un sueño profundo! Es un momento mágico. En algunas culturas se le conoce como sonrisa de ángel (por el de la Guarda), pero lo que está claro es que tu angelito está relajado y feliz.

 

3. Esto también lo sé hacer, soy el mejor. Su carita está radiante: después de haber derribado la torre de bloques de un solo golpe, ya es fuerte y mayor. A partir de los siete u ocho meses, tu bebé se siente feliz cuando descubre que es capaz de hacer algo nuevo sin ayuda. Y reafirma cada logro con una risa alegre y orgullosa, que en la mayoría de las ocasiones termina en una sonora carcajada.

 

4. Ya no me engañas, sé que es un juego. Con el paso de los meses, tu bebé aprende que el mundo tiene un cierto orden, que mamá no usa chupón, que cuando desaparece detrás de la servilleta, está escondida; que si se aleja, luego vuelve y se pone muy cerquita, y se muere de risa cada vez que mamá repite estos juegos.