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Así Crece

Restablece la rutina

Después de las vacaciones es normal que a los peques les cueste trabajo restablecer sus horarios. ¡No te alarmes! Aquí te décimos cómo hacer para que todo vuelva a la normalidad.

Después de las vacaciones es normal que a los peques les cueste trabajo restablecer sus horarios. ¡No te alarmes! Aquí te décimos cómo hacer para que todo vuelva a la normalidad.

En vacaciones todo está permitido: dormir hasta tarde, comer a deshoras, ver tele, jugar, etc. Sin embargo, con el regreso a clases llegó el momento de recuperar los hábitos de siempre y volver a unos horarios más rígidos. Pero, ¿cómo podemos hacerlo?

Paso a paso

1. Aunque las rutinas no son nuevas, no podemos volver al orden establecido de un día para otro.

2. Para sentirse sanos, equilibrados y felices, los niños tienen que estar en consonancia con sus ritmos biológicos.

3. A finales del verano las horas de dormir, de comer o el tiempo que pasamos juntos ha variado con respecto al del invierno.

4. Necesitamos crear un periodo de adaptación. Hay que ir poco a poco encauzando los ritmos de nuestro hijo hacia un horario que podamos compartir con él, y que podamos aplicar todos los días durante los meses fríos.

¿Cuándo y cómo hacerlo?

Necesitaremos al menos un par de semanas. La vuelta a las rutinas tiene sus propias claves:

1. Anticiparle los cambios: con dos años es pequeño, pero le interesa todo lo que atañe a su vida. Le podemos decir que nos vamos a acostar antes, a levantar más temprano, o que vamos a empezar a ir al colegio. Es importante hacerle partícipe del cambio.

2. Introducir los cambios de uno en uno o de dos en dos, ya que las rutinas no son totalmente nuevas. Como son un "recuerdo", no tardará tanto en integrarlas, pero aún así es importante respetar el tiempo de adaptación a cada cambio. Puede tardar desde un día hasta una semana.

3. Hacer los cambios de forma progresiva: si en verano se levantaba a las 10 h. no podemos despertarlo a las 7 h. de un día para otro. Deberíamos tomarnos nuestro tiempo: levantarle unos días a las 9 h., otros a las 8 h… para finalmente llegar al objetivo.

¿Por dónde empezar?

La hora de levantarse, la de acostarse, las comidas…

¿Qué orden tenemos que seguir para recuperar las rutinas y horarios habituales?

1. La hora de irse a la cama. Es lo primero que deberíamos cambiar. Para volver a acostarse antes, organizaremos una cansada tarde de actividades, la puerta de entrada a un sueño feliz. Si lo acostamos más temprano, también podremos levantarlo antes.

2. La hora de levantarse. Es la consecuencia de la hora a la que acostemos al pequeño. Es importante que sus horas de sueño sean de calidad y que el sueño dure más o menos lo mismo. Nunca menos.

3. La hora de la comida. Horarios y tiempo de comida, lugar, forma de hacerlo, menú… todo ha podido cambiar durante el verano. La hora de la comida es mejor integrarla directamente, sin transiciones.

4. La hora de entrar a la guardería. Si el pequeño va a la guardería, es mejor llevarlo una semana antes e ir dejándolo más horas conforme avanza la semana. Si esta adaptación la podemos realizar en dos semanas será una transición aún más tranquila para el niño.