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La tecnología, la gran aliada de las personas con disléxia

La tecnología

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Los avances en tecnología les permite a estas personas eliminar los miedos.

La profesora de la UOC y neuropsicóloga Palacio asegura que en la etapa adulta ?no tiene sentido? hablar de cómo puede combatirse la dislexia, sino que hay que hablar de cómo deben utilizarse ?estrategias compensatorias? para afrontarla. Se trata de mecanismos para mejorar las capacidades funcionales del disléxico teniendo en cuenta su nivel lectoescritor. Algunas prácticas pueden ser, por ejemplo, el uso del corrector ortográfico y el de lectores informáticos para compensar la falta de fluidez lectora. ?Gracias a las nuevas tecnologías, los disléxicos pueden llevar a cabo todo tipo de tareas sin que tengan miedo a sus limitaciones?, explica Garau.

 

Sin embargo, las estrategias compensatorias hay que aplicarlas siempre de forma individual según las necesidades de cada persona. ?No tiene que aplicar los mismos mecanismos una persona que se dedica al diseño gráfico que una que trabaja como periodista?, ejemplifica la neuropsicóloga colaboradora en la UOC.

 

Un estudio de BMC Public Health refleja que los disléxicos suelen preferir un entorno de trabajo ?flexible? porque les permite controlarlo y escapar de ?esquemas corporativos y con estructuras rígidas?. De hecho, la profesora de la Universitat Oberta de Catalunya, Garau, puntualiza que, en la práctica clínica, las personas afectadas por ese trastorno se destacan por profesiones ?más creativas?, porque se encuentran más seguras con todo lo que está ?alejado de la lectura y la escritura?.

 

?Ahora bien, el trastorno disléxico en ningún caso es un inconveniente a la hora de encontrar trabajo, ya que todo disléxico puede acceder a cualquier puesto de trabajo en el que se sienta cómodo, incluso puede ocupar altos cargos directivos o políticos?, añade. El problema es que las personas que no están diagnosticadas se han visto obligadas a ?rebajar? sus expectativas profesionales ante la dificultad de tener que adaptarse a un entorno no adaptado para los disléxicos.

 

La dislexia, además de tener efectos en el ámbito laboral, también puede afectar al entorno personal. Un disléxico se puede resistir a leer un texto en público o enviar un mensaje escrito mediante el teléfono móvil por miedo a cometer muchas faltas de ortografía. Sin embargo, también hay disléxicos que han podido asumir positivamente las dificultades y han encontrado la manera de afrontarlas.

 

Se ha demostrado que uno de los factores que promueve la autoestima de los disléxicos.

 

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