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¿Qué son los terrores nocturnos?

Son un trastorno del sueño. Se trata de un fenómeno benigno relativamente frecuente que suele manifestarse en torno a los tres años de edad. ¿Tu niño los padece? Descubre cómo ayudarlo

Edición Jessica López Cervantes Asesoría Dr. Robert Cilveti, pediatra psicólogo, responsable de la Unidad del Sueño de la Clínica Ntra. Sra. del Remei

A diferencia de las pesadillas, los terrores nocturnos pueden indicarte si tu hijo está lidiando con estrés, mucho cansancio u otro factor anormal: mantente alerta.

RECONÓCELOS:

•Se dan en la transición de una fase de sueño profundo a otro más ligero.

• Se caracterizan porque se produce un despertar incompleto: el niño parece despierto, tiene los ojos abiertos, hace movimientos o se incorpora (comparte muchas características con el sonambulismo), pero sí está dormido.

• Suelen pasar más o menos a la misma hora en el primer tercio de la noche.

• A la mañana siguiente se despierta fresco como una rosa, sin ningún síntoma de haber pasado una mala noche.

• Duran entre cinco y 15 minutos y, tras el episodio, el niño se relaja y vuelve a dormir apaciblemente.

 

LAS RAZONES

Suceden en niños predispuestos genéticamente cuando:

• Están especialmente cansados.
• Duermen menos horas de las que necesitan.
• Se encuentran en una situación de estrés.

• Se van a dormir tarde o tienen trastocados los horarios.

• Sufren de apneas del sueño o migrañas.

¿Qué son los terrores nocturnos?
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LLÉVALO AL ESPECIALISTA SI…

•Ocurren más de una vez cada noche o más de una vez por semana.

• Los movimientos del niño durante el terror son bastante agresivos contra sí mismo o contra lo que hay a su alrededor, incluyéndote.

•Por la mañana está cansado, te cuesta despertarlo y afectan su rendimiento escolar.

• Ronca o tiene apneas del sueño.

• Hay problemas de crecimiento.

• No tienes claro si es normal o no.

 

¿QUÉ HACER?

1.. No lo despiertes. Si lo haces se sentirá aturdido, confuso, no entenderá lo que pasa y le costará volver a conciliar el sueño. Si lo dejas tranquilo, pronto volverá a dormir.

2. Mantén la calma. Tu hijo no se entera, pero tú sí y puedes asustarte bastante, aunque no debes gritarle, zarandearlo, echarle agua…

3. Garantiza su seguridad. Algunos niños sólo se incorporan en la cama y otros hacen movimientos bruscos, así que aparta cualquier cosa con la que pueda dañarse, caerse o golpearse.

4. Recondúcelo al sueño a través de una suave contención física. Habla lo menos posible, siempre en voz muy baja y suave para que no lo despiertes. En poco tiempo volverá a dormir.

Tip. Enciende un poco la luz y graba un video para mostrárselo después al pediatra o al especialista en trastornos del sueño.

 

VS. PESADILLAS

•Mientras que los terrores aparecen en el primer tercio de la noche (una de la madrugada), las pesadillas suelen hacerlo cerca de las cuatro o cinco de la mañana.

• Los pequeños se atemorizan mucho más con las pesadillas porque para ellos son reales; los terrores no los recuerdan.

• Aunque en ambos casos los niños parecen verse aterrados, en la pesadilla despiertan porque realmente, están conscientes y pueden recordar qué soñaron.

• Los desencadenantes son muy parecidos: falta de sueño, estrés… y en las pesadillas se suma ver mucho la televisión, imágenes de terror o violencia.

 

PREVENCIÓN

•Si no te es posible afianzar buenos hábitos de sueño, la siesta puede ser una opción útil.

• Revisa el estado emocional de tu hijo, pregúntate si está viviendo una etapa estresante y ayúdalo a resolver aquello que le preocupa.