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Cómo y cuándo tu hijo comienza a entender qué es el tiempo

El 2018 ya terminó y es una gran ocasión para adentrarlo al mundo del hoy, mañana, el siguiente año… también de lo aprendido y de lo bueno que está por llegar.

Los niños de tres años viven en presente y no comprenden conceptos como “ahora”, “después” o “mañana”; será a partir de los cinco años de edad cuando empiecen a entender qué es el tiempo y, entonces sí, puedas comenzar a explicarle qué es eso de “el año terminó y empezamos un nuevo ciclo”.

Es así porque un niño muy pequeño no sabe de tiempo: vive en el presente. De hecho, justo esta es la razón por la cual alrededor de los ocho meses, cuando ya han formado un lazo afectivo con su mamá (o quien sea su cuidador primario), se angustian mucho si desaparece de su vista.

Ocurre que por un lado no saben si al dejar de ver una cosa o una persona ya no regresará jamás y, por otro, no comprenden el sentido del tiempo, así que perderlo de vista es algo que resulta muy preocupante.

A los tres años (o incluso mayores) sucede algo similar: si les dices “ahora regreso” no logran entender cuánto tardarás, por lo que te recomendamos relacionar tu llegada con una actividad que ellos realicen como parte de su rutina; por ejemplo: “Estaré aquí cuando acabes la tarea” o “cuando termines de comer…”.

En este sentido, conviene que entiendas cómo tu hijo va forman- do en su cabecita los conceptos temporales y pongas en marcha algunos ejercicios para ayudarlo en esta gran lección.

CUÁNDO Y CÓMO LO VAN APRENDIENDO

La idea del tiempo en su mente va evolucionando hasta que consigue entenderla por completo:

•De 0 a 2 años:

La percepción temporal es un fenómeno afectivo asociado a las necesidades fisiológicas del niño; es decir, ellos se dan cuenta de que la mañana es diferente a la tarde y a la noche en referencia a sus necesidades básicas: sueño y hambre.

•De 3 a 4 años:

Empieza a comprender las nociones de velocidad (lento o rápido). También a entender las prime- ras clasificaciones de orden y sucesión de acontecimientos: nos levantamos, la- vamos las manos, desayunamos, vamos a la calle…

•5 y 6 años:

Comienzan a distinguir de mejor forma el antes del después y también el hoy del mañana o del ayer, aunque todavía pueden confundir ambas palabras y usarlas con el sentido opuesto.

•Desde los 7 años:

Ya comprenden en su totalidad frases como “la próxima semana vamos de vacaciones” o “hace un mes que no vemos a tus tíos”. Han adquirido la noción de temporalidad incorporándola a su lenguaje con naturalidad.

EJERCICIOS PARA AYUDARLE

Tu hijo necesita madurar y también algo de práctica. Puedes ayudarlo con los tres ejercicios que a continuación te presentamos: distinguir la mañana, la tarde y la noche (a partir de tres años); aprender los días de la semana y el orden en el que van: lunes, martes… Saber que un año es más largo que un mes y una semana es más larga que un día (desde los cinco años). El objetivo que se persigue con estas tres actividades es ayudar a tu pequeñín a adquirir la noción del tiempo.

Ejercicio 1

(A los 3 años)

Haz un dibujo de una actividad que realice en la mañana, una de la tarde y otro de una en la noche. Pide a tu pequeño que relacione cada actividad con el momento del día en que la realiza.

Ejercicio 2

(A partir de los 5 años)

Recorta 14 fichas rectangulares de papel. Deja siete de ellas en blanco y en las otras siete escribe los días de la semana (un día en cada ficha). Coloca las fichas en blanco en fila y pon debajo las fichas de los días, desordenadas. Después, pregúntale: “¿Cuáles son los días de la semana?”. Una vez que haya respondido, ayúdale a identificar el nombre de los días en las fichas. A continuación pídele al niño que coloque el resto de los días de la semana en el orden debido.

Ejercicio 3

(A partir de los 7 años)

¿Qué dura más, un año o un mes? Divide una hoja en cuatro partes y escribe en cada una el nombre de uno de los personajes del cuento que habrás de contar después. De- bajo del nombre anota el tiempo que tarda cada uno en cumplir su misión: Pedro, una semana; Miguel, un día; José, un año; Mateo, un mes. Ahora di a tu hijo: “Te contaré un cuento y luego te haré unas preguntas: un sastre se quedó sin tela para trabajar. Envió a sus cuatro empleados a buscar la tela y prometió que quien volviera primero recibiría un premio: José tardó un año. Pedro tardó una semana. Miguel tardó un día y Mateo tardó un mes”. Cada vez que nombres un empleado debes enseñarle a tu hijo la ficha correspondiente. “Ahora dime cuál de ellos ganó el premio”. Por último, pídele que ordene las fichas de los empleados, empezando por el que tardó menos y terminando por el que tardó más.

SE TERMINÓ 2018, ¡BIENVENIDO 2019!

Como a los niños se les dificulta el concepto del tiempo, si le dices a tu hijo que está por empezar un nuevo año quizá no entienda, ¡nada! Para esto conviene darle una buena lección de vida: aprender a cerrar ciclos; algo que le permitirá vivir su vida más plena, consciente y feliz. ¿Cierto? Te damos algunos tips.

1. Lo primordial para cerrar bien un ciclo es “despedirnos de esa realidad que está por desaparecer”: haz un diario junto con tu pequeño de lo vi- vido en 2018. Recuerden lo que sintieron y enséñale lo que aprendieron de cada anécdota.

2. Misión a emprender: saber qué viene ahora para ustedes. Hagan un collage de lo que esperan que ocurra en 2019, de todo lo que harán, sus nuevos proyectos y sueños. Esto le enseñará a mirar siempre hacia adelante y motivarse con lo positivo que él mismo puede crear en su futuro.

OTRAS IDEAS:

• Deja que te ayude en las tareas domésticas. Reforzará su idea de que existe un momento para cada cosa: “Ahora recogemos el desayuno, después te llevaré a la escuela y, cuando vuelvas, a la hora de la comida, mamá te ayudará a poner la mesa para comer todos juntos”.

• Calendario de pared. Cuelga uno llamativo y tacha cada día que pasa. Podemos también marcar días señalados y pedirle que tache los que faltan, por ejemplo, para su cumpleaños o vacaciones…

• Los cuentos. Hay algunos especialmente indicados para comprender el transcurso del tiempo. Después de leerlos, pregúntale: “¿Qué pasa luego de que la princesa besa a la rana?”.

• Diario hablado. Invita a tu hijo a contarte su día desde la mañana y hasta ese preciso momento. Le ayudará a comprender mejor que existe un orden cronológico en el transcurso de su día.

FOTO GETTY IMAGES

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