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6 señales de que tu hijo es adicto a los videojuegos

Las adicciones pueden ir más allá de consumir drogas o bebidas alcohólicas. Estas se pueden presentar incluso en hábitos cotidianos, como en los niños que pasan horas jugando videojuegos.

Aunque hasta cierto punto puedan padecer inofensivos y seguros, los videojuegos se han convertido en una de las adicciones más recurrentes en niños, la cual afecta su salud, estilo de vida y rendimiento escolar.

 ¿Crees que tu hijo puede ser adicto a los videojuegos? Identifica las señales:

 Se aísla socialmente: los adictos a los videojuegos se alejan de familia, amigos y conocidos, ya que este es un entretenimiento solitario. Se vuelven solitarios y usan cualquier pretexto para estar “solos” (cuando lo que buscan realmente es seguir jugando).

Bajo rendimiento escolar: la adicción a los videojuegos no tarda en reflejarse en sus notas escolares. Los niños se esfuerzan cada vez menos, se vuelven distraídos y no les interesan sus malas calificaciones.

El videojuego como conducta compensatoria: si tu hijo tuvo un mal día, el único recurso que utiliza para canalizar su estrés es el de los videojuegos; es decir, es su única ruta de escape, sin que le interese hablar de sus problemas.

Noción del paso del tiempo nula: los niños no perciben el paso del tiempo cuando están jugando. Incluso pueden pasar toda la noche frente a una pantalla sin que sientan cansancio o agotamiento.

Dolor en diversas partes del cuerpo: la adicción a los videojuegos también tiene consecuencias físicas, como dolores en las articulaciones, problemas de circulación enfermedades posturales, entre otras.

Cambios de conducta irascibles: los niños adictos tienen estallidos de ira y hasta cometen agresiones físicas contra otras personas u objetos.

Si identificas alguna de estas señales, no dudes llevar a tu hijo con un terapeuta, el cual indicará cuál es la mejor forma de tratar su adicción. Como mamá, puedes hacer mucho, evitando que adquiera más videojuegos e inscribiéndolo a otros pasatiempos.

Por Josselin Melara