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Yoga para niños

¿Estás pensando en inscribir a tus hijos a yoga? Conoce los beneficios.

¿Estás pensando en inscribir a tus hijos a yoga? Conoce los beneficios.

Cada vez más adultos practican yoga, una disciplina que aporta grandes beneficios tanto para el cuerpo como para la mente. Y, si es tan bueno para los mayores, ¿por qué no va serlo para los niños?

 

Beneficios

 

Cuando hacen yoga, los niños adquieren conciencia de su propio cuerpo, aprenden a reconocer cada una de sus partes y a adoptar buenas posturas para evitar futuros problemas, por ejemplo, de espalda. Además, fortalecen los músculos y adquieren flexibilidad.

 

A nivel mental, gracias a los ejercicios de respiración consiguen relajar la mente y calmarse. El yoga les ayuda a concentrarse mejor, estimula la creatividad y elimina el estrés. Además, se fomenta el compañerismo y la amistad, ya que muchas veces se trabaja por parejas o en equipo. El respeto hacia el medio ambiente, la paz, o el amor son temas que juegan un papel importante en cada una de las clases.

 

¿A partir de qué edad es recomendable su práctica?

 

Los niños pueden empezar a practicar yoga a partir de los 3-4 años. Normalmente se hacen grupos en función de las edades para adaptarse a las necesidades de cada etapa. 

 

¿Cómo es una clase de yoga para niños?

 

Si has asistido alguna vez a una sesión de yoga, tal vez te resulte difícil imaginar cómo puede ser una clase para los más peques. Una sesiónpara niños no tiene nada que ver con una sesión para adultos. Consiste sobre todo en jugar a través del yoga y que los niños la pasen muy bien, que disfruten, que sean ellos mismos, que sean libres y felices.

 

¿Mi peque es candidato para practicar yoga?

 

Salvo que el médico lo indique, la yoga no está contraindicado en ningún caso. Por otro lado, el yoga es un ejercicio muy adaptable, ya que la mayoría de posturas o asanas tienen variantes para adaptarse en el caso de que una persona no pueda hacer un determinado tipo de ejercicio por una lesión o patología. Por ejemplo, si un niño tiene un problema de espalda y no puede practicar una postura determinada, el instructor le enseñará la variante. Así podrá seguir trabajando, pero sin sentirse mal o diferente a sus compañeros por no poder hacer el ejercicio.

 

La yoga se complementa a la perfección con otros deportes como futbol, baloncesto, bici, patinaje, gimnasia, natación, etc. Si, además, los niños llevan una dieta equilibrada y con un alto consumo de frutas y verduras, crecerán con una conciencia muy importante de su cuerpo y de lo que es bueno para ellos. ¡Eso sería genial!