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5 factores que pueden afectar la vida emocional de tu hijo en su adultez

Sin darte cuenta, o saberlo ni pensarlo, podrías estar cayendo en algunas acciones que pueden afectar la vida emocional de tu hijo y que podrían determinar su bienestar en su edad adulta. Te invitamos a descubrirlas y reconocerlas.

Los especialistas en la mente humana dicen que «niñez es adultez»; es decir, las experiencias de vida durante los primeros años de un niño son determinantes en su vida como adulto, así como en su bienestar físico y psicológico.

En este sentido, la forma en que un niño recién nacido hasta los 7 años se relaciona con sus padres determinará cómo será su calidad de vida y bienestar en el futuro. pero ocurre que en el día a día podrías no ser completamente consciente de algunas acciones que podrían dañar a tu hijo.

A veces, los niños interpretan acciones de lo adultos desde su mundo imaginativo, fantasioso o literal, dándoles un significado que papá y mamá no desean. Por eso, es importante saber cuáles son los factores que más determinan el bienestar emocional de tu hijo.

5 principales tipos de acciones que podrían afectar la vida emocional de tu hijo

Rechazo. Al vivir y sentir el rechazo, el niño vive con la idea equivocada respecto al derecho a existir o vivir. Este sentimiento se intensifica cuando el rechazo proviene del progenitor del mismo sexo y ocurre cuando el bebé, por ejemplo, llega por sorpresa, porque los papás lo están viviendo como un fastidio o porque hay un verdadero rechazo por parte de uno de ellos.

La forma en que el rechazo o maltrato emocional afecta en su vida adulta son: huir de las situaciones desagradables, ser poco sociable, abandonar lo que inicia y desapego a las cosas y personas.

Abandono. Sucede cuando los padres están ausentes la mayoría del tiempo o ante la llegada de un nuevo hermanito. También, ocurre cuando el niño es aislado en una parte de la casa la mayor parte del tiempo.

El niño que sufre este tipo de maltrato emocional genera pensamientos de soledad y abandono. Su personalidad se orienta a ser retraído, a rechazar el contacto con los demás y ser dramático ante hechos sin importancia.

Humillación. Avergonzarlo, gritarle o compararlo. Este tipo de maltrato emocional infantil se da tanto en el ámbito familiar como social, y se hace más fuerte cuando este tipo de abuso emocional provienen de la madre.

Los principales sentimientos que acompañan a este tipo de maltrato son abandono, comparación y baja autoestima. Además, en su edad adulta suele ser orgulloso, rígido y masoquista.

Traición. En este tipo de maltrato emocional se genera un sentimiento de envidia hacia los demás por no merecer lo que tienen.

La personalidad que genera este tipo de maltrato piscológico en su vida adulta es la de ser muy estricto, rígido y difícil de cambiar su manera de pensar. Así, como controlador sobre los demás para así evitar ser traicionado. También, se forma una personalidad de carácter fuerte para justificar su capacidad de control y sus miedos, como disociarse de sí mismo y perder a su pareja.

Injusticia. Este tipo de maltrato emocional se origina en un entorno familiar donde los padres son fríos en sus relaciones y demasiado estrictos. También, por exigir demasiado al hijo.

Este tipo de maltrato piscológico conlleva pensamientos de comparación con los demás y con ciertos indicios de auto-sabotaje. La persona adulta suele proyectar fuerza, poder y es extremadamente ordenado, perfeccionista y sólo confía en sí mismo.

Sin duda, es importante analizar cada uno de estos factores, reconocerlos
y hacer todo lo posible por sanarlos en su niñez y a tiempo. 

Por Berenice Villatoro

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Enseña a tu hijo a no ceder a los chantajes de sus amigos

A esta edad son muy habituales los chantajes entre amigos («si no me das ese juguete no te invito a mi cumple»). Te proponemos explicar a tu hij@ lo que son y animarlo a permanecer firme y no ceder a las presiones de los demás. Hacerlo fortalece  el concepto que empieza a desarrollar de sí mismo.

¿Qué es un chantaje?

Se considera una forma de maltrato psicológico mediante el cual se influye en las decisiones y acciones de otra persona. Los involucrado tienen una cercanía emocional (como en este caso, los amigos de tu hijo), justo eso facilita al chantajista lograr sus propósitos, además de que su víctima suele manifestar dificultad a decir no y de defender su criterio; una baja autoestima.

Por supuesto, es dañino para el bienestar emocional de la víctima, porque se ve forzada a actuar en contra de su voluntad (aunque piense que aquello que le pide hacer el chantajista es incorrecto: «miéntele a la profesora o dejas de ser amigo», su necesidad de ser aceptado o amado lo lleva a ceder al chantaje) y se deja influenciar muy fácil. Esta condición provoca que su autoestima se debilite aún más, porque se percibe como débil e incapaz de defender lo que realmente quiere, siente y piensa. ,

¿Qué debes hacer?

  1. Fortalecer el autoestima de tu hijo; enseñarle que él es capaz de salir adelante por sí mismo, que sus sentimientos y pensamientos valen.
  2. Hacerle saber que no está solo, que cuenta con sus padres para solucionar cualquier problema que se le presente.
  3. Darle tu confianza; tu hijo necesita sentir que tú, como mamá o papá, le creen y puede contarles cualquier cosa.
  4. Asegurarte de que sienta amado; ocurre que la falta capacidad de enfrentar los chantajes se relaciona con la percepción de no sentirse amado. Tu niño necesita saberlo y sentirlo.
  5. Enseñarle a reconocer cuando sus amigos pretenden que haga algo que no quiere; a escuchar su intuición, el foco rojo que le avisa lo que está bien y lo que está mal.
  6. Fomentar en tu hijo el empoderamiento; el poder de decisión, de seguridad en sí mismo, el respeto a su emociones y sus ideas, a su valores. A decir no.

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La delgada línea entre los castigos y el maltrato, ¡identifícala!

Te compartimos este análisis de los castigos más frecuentes que los padres aplican a sus hijos, para que puedas identificar aquellos errores que como padres solemos cometer. Regina Ojeda, especialista en psicología de niños y adolescentes en Neuroingenia, nos explicó los pros y contras de cada uno.

Quitarle o prohibirle sus juguetes

Inútil… Es un castigo que no le implica un esfuerzo, es decir, tú le quitas su juguete y él es tan creativo que tomará otro o decidirá divertirse con una caja o correteando al gato. No te funcionará.

A menos que… Lo condiciones: “No vas a usar este juguete hasta que recojas todos los demás”. De esta forma tu niño sabrá que existe una solución para su problema: que si hace tal cosa volverá a tener su juguete, por tanto se esforzará en guardar los otros. Si no le pones este esfuerzo de por medio no tomará interés en hacer lo que le indicas porque no encuentra una recompensa: “Si te quito tu carro es porque no has terminado tu tarea, entonces, cuando la termines, te lo devuelvo”. Necesitas darle un sentido a su consecuencia.

Tú no, él sí

Puede funcionar… Lo que más ayuda para cambiar una conducta es reforzar lo positivo; muchas veces los niños se esfuerzan en cumplir algo con tal de obtener lo que quieren: “Los dos tienen que recoger sus juguetes, quien lo acabe primero podrá comer postre”. Pero el secreto de esta consecuencia es plantear bien su sentido y cumplirla; así, el niño que no termine se motivará al ver que el otro ya se está comiendo su postre.

Contraproducente… Cuando la consecuencia no está bien planteada o se va a aplicar mucho tiempo después: ya quedaron que el domingo irán todos al cine, pero el martes previo tu niño no se comió las verduras y le dices: “Tú no irás con nosotros”; realmente no tiene ninguna relación causal y sólo puede hacerlo sentir rechazado. Aplica esta consecuencia cuando necesites que haga una acción particular, aprovecha las cosas que le gustan para que resuelva eso que deseas; como un premio.

Prohibirle jugar con sus primos

Depende… Cada niño es un caso distinto. Si tu hijo es tímido, un castigo como este no servirá: “Me porto mal y me quitan lo que no me agrada, me va superbién”. En cambio, si es muy sociable, claro que te funcionará porque lo estarás reprimiendo de algo que le interesa y por lo cual sí se esforzaría para tener o no perder. No existe una receta de cocina en cuestión de castigos, por ello necesitas conocer bien a tu hijo y su entorno, para que identifiques qué sí le implica un esfuerzo.

No

Cuando le evitas una lección. La convivencia es esencial para el desarrollo de los niños porque les enseña a comunicarse. Retomemos el caso del niño tímido: las actividades en grupo le permitirán manejar su estrés y sentirse cómodo consigo mismo. Ahora hablemos de un niño pegalón: nunca va a modificar su conducta si no lo exponemos ante los demás y le enseñamos otro modo de enfrentar su frustración.

Siempre y cuando tenga relación directa con la conducta que deseas modificar: “No terminaste tu tarea por irte a jugar con tus primos, así que la próxima vez que te inviten no irás con ellos a jugar”. Pero si es: “No te comiste la sopa de verduras y por eso no vas con tus primos”, no tiene un sentido, tu hijo no captará la relación entre su conducta y la consecuencia ni el esfuerzo que debe hacer: en la primera sabrá que está mal no cumplir su responsabilidad, por lo que ahora estará primero su obligación; en la segunda, no siempre necesitará comerse la sopa para salir a jugar con los primos.

Retirarle la actividad que más le gusta

Inútil… No le estarías enseñando un mejor comportamiento. Por ejemplo, si tu niño se porta mal en la clase de futbol, cancelarla no soluciona nada porque cuando vaya a otra actividad volverá a portarse mal. Es necesario describirle la conducta inadecuada: “No obedeces al profesor, muerdes a tu compañero…”; en vez de quitarlo de lo que hace, ayúdalo a entender que esto es incorrecto, a enfrentar su error y solucionarlo. Para lograrlo, la consecuencia tiene que ser clara: “Estás pegándole a tus compañeros de tu clase, no irás dos días y les tendrás que ofrecer una disculpa”.

Ponerle una actividad que no le gusta

Contraproducente… Sólo le va a causar enojo y rebeldía, no le dejará un aprendizaje significativo y, en cambio, le estarás transmitiendo que está bien reaccionar con venganza: “No te cambiaste cuando te dije, ahora tendrás que darle de comer al perro”; es un desquite. Recuerda que cada vez que le pones una consecuencia le enseñas que así es correcto reaccionar: no le gusta sacar la basura, pero es su tarea, entonces le estás enseñando a enfrentar la frustración; esta situación sí tiene una lección.

La ley del hielo

Nunca… Cuando se establece sin explicación y se alarga incluso por un día o más, es ineficaz. Es una forma errónea de enseñar a tu hijo a resolver los conflictos, pues lo que aprende es a evadir los problemas y a ejercer violencia emocional sobre otros. Además, le envías el mensaje de que “es malo” en lugar de especificar que su acción fue la incorrecta.

Aunque… Depende de cómo la utilices: cuando estés en realidad enfadada y quieras que tu hijo entienda que sus actos son inaceptables está bien que le suprimas la palabra, pero siempre diciéndole en el momento: “Estoy muy enojada y por eso no quiero hablar contigo ahora”. Cuando estés tranquila, siéntate y explícale qué hizo mal o qué te lastimó.

El castigo está hecho para corregir una acción negativa del niño, por ello debe aplicarse bajo el concepto de consecuencia. El maltrato físico o emocional jamás será bueno para educar a un niño, pues lejos de corregir una conducta, le crea miedos y creencias negativas acerca de él mismo y de cómo relacionarse con el mundo que lo rodea.

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¿Qué es la esclerosis amiotrófica?

¿Qué es la esclerosis amiotrófica?

La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad del sistema nervioso en donde las células nerviosas se rompen y mueren poco a poco, causando una discapacidad.

A esta enfermedad se le conoce también con el nombre de ELA, (en inglés, ALS) o como Lou Gehrig.

¿Qué es la esclerosis amiotrófica?

Síntomas

Aún se desconoce la causa de esta enfermedad pero una persona que padece ELA puede presentar…

  • Espasmos musculares
  • Calambres fuertes
  • Debilidad corporal
  • Dificultad al hablar, caminar, comer…
  • Poco control de músculos
  • Torpeza en movimientos
  • Balbuceos
  • Dificultad para tener la cabeza firme

Esta enfermedad se presenta al principio en manos o pies y se va extendiendo por el cuerpo hasta que todo se va debilitando. No existe una cura, esta enfermedad es mortal.

Causa de la esclerosis

Aunque no existe aún una causa, investigaciones arrojan esto:

  • Herencia genética.
  • Desequilibrio en los niveles químicos del cerebro.
  • Tener entre 40 y 60 años.
  • Fumar.
  • Vivir en un lugar con mucha exposición al plomo.
  • Haber sufrido alguna lesión traumática.
  • Como secuela de alguna infección viral.

Conforme la ELA avanza, se pueden presentar estos problemas, dificultad para…

Respirar

Tanto que se podría necesitar de un respirador o realizase una traqueotomía, (un orificio en el cuello para usar un respirador todo el tiempo).

Hablar

Se puede dejar de entender por completo las oraciones.

Comer

Se puede presentar anemia o deshidratación ya que la alimentación no es la adecuada.

Pérdida de memoria

El ELA deteriora las neuronas nerviosas, se ven afectados los recuerdos de largo, mediano y corto plazo.

¿Quién fue Lou Gehrig?

Un jugador profesional de béisbol que jugó para los Yankees de Nueva York,  le apodaban «el caballo de hierro», murió a los 38 años de edad por ELA.

¿Recuerdas a Stephen Hawking?

Stephen Hawing fue un físico y divulgador científico inglés a quien se le diagnosticó  ELA a los 21 años. Su cuerpo estaba paralizado y se comunicaba a través de un generador de voz, murió a los 76 años el 14 de marzo de 2018.

Esta enfermedad tarda entre 3 y 5 años para deteriorar el estado de salud de una persona. La ELA atrofia todos los músculos, dejando sin movilidad a la persona que la padece.

¿Conoces a alguien con esclerosis?

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11 formas en que los hombres pueden llegar a ejercer la violencia

Los modos de ejercer la violencia pueden ser muy sutiles, casi imperceptibles y pueden dañar tu salud emocional, mental y física. Te decimos cuáles son las formas en que alguien puede ejercer la violencia; asegúrate de no practicarlas tú ni permitir que las apliquen contigo.

Formas de ejercer la violencia

El competidor celoso. Siempre intenta quedar por encima de las mujeres poniendo en tela de juicio todo lo que dicen, así provoca discusiones continuas en un intento de tomar el control y demostrar su superioridad.

El volcán. Es el pasivo-agresivo, engañosamente tranquilo, pero a punto de entrar en erupción mortal. Lo guarda todo, nunca dice lo que siente. Si está triste o molesto tú no lo sabrás, pero mientras tanto lleva un exhaustivo registro mental de todo, y cuando se llena y ya no puede más, explota.

El sabelotodo. Es arrogante y presuntuoso, está seguro de que él tiene todas las respuestas. Siente que es más listo que los demás, que sus opiniones y convicciones morales son las únicas que valen y las que debería adoptar todo el mundo.

El mentiroso. Suele ser seductor, manipulador e infiel. Es siempre muy halagador y muy cortés. No confíes nunca en lo que dice. Se dedica a alimentar tu ego. Pero ojo, tiene una habilidad única para cambiar el sentido de tus palabras, darle vuelta a un argumento y utilizarlo en contra de ti.

El obsesivo del control. Furioso y déspota, se dedica todo el tiempo a controlarte diciéndote lo que tienes que hacer y cómo tienes que hacerlo. Te intimidará con su enojo e ira, llegado el punto, incluso, puede mostrarse agresivo en algunas ocasiones.

El entrometido. Es sizañoso y traidor. Intenta manipular cualquier situación e incluso a ti misma para aprovecharse y conseguir que hagas las cosas a su manera, te parezca o no. No es nada diplomático y se aferra con decisión a sus opiniones.

La víctima. Es tan autodestructivo que lo ve todo negro. Siempre ve la parte negativa de las cosas y espera lo peor. Se ve a sí mismo como una víctima indefensa que no puede hacer nada para cambiar su situación. Culpa a los demás por lo que le sucede.

El espantapájaros. Es débil y sin iniciativa. No es proactivo. Incapaz de tomar una decisión sobre algún asunto y se ve arrastrado por la opinión de la gente. Vive con miedo y nunca creará ningún conflicto ni se reivindicará a sí mismo ni a ningún otro.

El narcisista. Egocéntrico, su lema es: yo, mi, a mí, conmigo y para mí. Su preocupación es él mismo. Él es el centro del universo y espera que tú lo consideres así. Lo único que le importa de ti es lo que le afecte o tenga algo que ver con él.

El congelador emocional. Es frío y no muestra ninguna emoción. Deja ver muy poco de sí mismo y es un hombre de muy pocas palabras. Así que nunca sabes lo que piensa o realmente siente. No es, en absoluto, una persona que inicie las conversaciones.

El sociópata. Este es el tipo más tóxico y peligroso. Tiende a ser desorganizado. Algunos de sus rasgos particulares son: locuacidad y encanto superficial, sensación de autovalía, mentira patológica, entre otros. Son personas muy trastornadas que pueden causar un gran daño o incluso amenazar la vida.

Una esperanza

Es importante que la persona que identifica que está encadenada en una relación violenta sepa que hay una salida. Pero es necesario que reconozca que, como cualquiera, tiene debilidades y fortalezas y que requiere asumir la responsabilidad de trabajar en su propia autoestima, es decir, valorar el conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que forman su personalidad. Para ello necesita:

  1. Aceptar lo que es.
  2. Aprender a poner límites; una frontera que marca hasta dónde permite que alguien entre a su territorio emocional y que también limita su actuar en el aspecto emocional de los otros.
  3. Cambiar hábitos que le hacen mucho daño.
  4. Aprender a autovalorarse, nunca es tarde.
  5. Encontrar las razones para sentirse valiosa y también los espacios para ser respetada y valorada.

Existen terapias y grupos de reflexión o autoayuda que pueden acompañar este proceso. Aunque nunca se llegará a ser perfecto, es importante renovarse y repararse a sí mismo para lograr una auténtica aceptación y superación. 

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¡Ojo con la manipulación! es una forma de violencia psicológica

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¡Ojo con la manipulación! es una forma de violencia psicológica

Identificar este tipo de violencia es un tanto complejo; las maniobras de alguien que ejerce la manipulación son tan sutiles que cuesta mucho trabajo notarlas, por lo que pueden dañarte física, emocional y mentalmente sin que te des cuenta, ya que crean confusión.

¡Ojo con la manipulación!

En su libro Vidas sometidas, las autoras Gloria Husman y Graciela Chiale afirman que la manipulación es el hecho en el que una persona doblega la voluntad de otra en beneficio propio; todos la ejercemos en algún momento porque siempre buscamos nuestro propio bienestar o conseguir lo que deseamos, pero cuando causa daño a tu autoconcepto y autoestima, no puede permitirse de ninguna manera.

Y como es común que la manipulación comience siendo sutil, lo mejor es estar muy alerta; para ello, te compartimos estas señales.

La persona no tiene límites

Está acostumbrada a hacer lo que se le antoja, para ella no existen las reglas. Es el típico hombre que cambia de planes sin consultarte, e intenta convencerte de que su nueva propuesta es la mejor opción.

Se hace la víctima

Siempre te echa la culpa de sus errores y, si lo responsabilizas, te dice que no lo quieres y que aprovechas cualquier oportunidad para discutir. Te hace sentir una persona conflictiva y te confunde con muchos argumentos para desarmarte.

Recurre a las amenazas

Cuando siente que pierde el control de la relación, hace hasta lo imposible por someterte, incluso puede llegar a la violencia física. Es común que te intimide diciendo que revelará tus secretos o que si no cumples sus caprichos te arrepentirás. Quiere hacerte creer que te es indispensable.

Le gusta impresionarte

Para hacerte creer que es un partidazo, sobreestima sus habilidades y cualidades. En ocasiones recurre a la mentira con tal de que lo admires. También le encanta alardear con dinero, regalos e historias a su favor para llamar tu atención.

Usan diferentes artimañas

Se muestran amables ante los demás y a solas con su víctima actúan de manera opuesta. Nunca se sabe qué les enoja. Inducen a las personas manipuladas a realizar cosas que ellos no harían. Pueden llegar a la amenaza o al chantaje de manera encubierta o directa. Pueden ser muy celosos y controladores. Seducen vendiendo una imagen de seguridad o protección. Les es fácil detectar el “talón de Aquiles” o debilidad de su víctima.

Solo tú debes tener control de tu vida, no permitas que nadie te manipule, ni que te violente de este modo. Recuerda: si te suprimen para no ser la protagonista de tu propia vida y dejar el poder en otras manos es resultado de una relación de manipulación.

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Tipos de violencia en niños que debemos prevenir

Enseña a tu hijo los posibles riesgos que puede correr frente a situaciones que impliquen algún tipo de violencia o abuso en niños. Te decimos qué tipos de abusos y violencia necesitas prevenir por su bien. 

Violencia en niños

Entre los diferentes tipos de abusos y violencia a niños se puede reconocer la negligencia, maltrato físico, abandono, maltrato psicológico, abuso sexual, explotación sexual comercial, explotación laboral, matrimonio forzado y maltrato económico.

Asimismo, situaciones que no necesariamente se dan en una constante convivencia cara a cara, también se pueden dar a través de herramientas tecnológicas como lo son redes sociales, teléfonos, computadoras e Internet en general, en las que se pueden presentar algunos tipos de abuso o violencia como cyberbulling, grooming y/o pornografía.

Es importante comprender que estos tipos de abuso y violencia no son ajenos a nuestro país, ya que México se encuentra entre los países con mayor grado de violencia en la sociedad, no solo a nivel infantil sino en general.

De acuerdo con un estudio realizado por la OCDE nos encontramos en el primer lugar a nivel mundial en casos de bullying, del cual 22% ocurre online. Esta es la razón por la cual debemos tomar conciencia y medidas para prevenir que nuestros pequeños queden expuestos. ¡Debemos cuidarlos!

Por Berenice Villatoro

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¿Cómo criar, cuidar y proteger a tu hijo entre tanta violencia?

Estamos viviendo tiempos marcados por la violencia, tanto a nivel mundial como local. Violencia que no respeta nada y cuya sombra se extiende sobre todos por igual, por lo que es imposible no pensar en nuestros niños y en cómo protegerlos. Y justamente es lo que te invitamos a descubrir. 

Una de las acepciones de infundir es “causar en el ánimo un impulso moral o afectivo”; justamente, al no poder protegerlos desde lo externo con un escudo, la idea es fortalecerlos internamente.

Quizá nuestra percepción sea que la violencia se ha incrementado en años recientes; pero si nos detenemos a pensarlo, hemos escuchado de muerte y destrucción a través de crímenes, guerras, masacres, hambrunas, etc. desde siempre, pues el ser humano es así.

En nuestra naturaleza está la creación y la destrucción. No obstante, es nuestro deber proteger a los más vulnerables; o en todo caso, ayudarlos a procesar la exposición a la violencia cuando no podemos evitarla.

Una de las primeras áreas que se ve afectada ante sucesos violentos es el sentido de seguridad interno. Tanto adultos como niños pueden sentirse desolados, con una aflicción que se traduce en angustia. ¿Qué podemos hacer cuando no es posible evitar que nuestros niños se enteren o hasta padezcan las consecuencias de actos violentos que afecten nuestra ciudad, colonia, familia o comunidad? Infundirles seguridad.

¿Cómo?

  1. Recordemos que lo más importante siempre será reconocer y poner en palabras aquello que nos causa malestar; pues hablar de las cosas que nos hacen sufrir nos ayuda a “digerirlas” y que nos hagan menos daño. Además, esto requiere tiempo y a veces lo que necesitamos es detenernos para asimilar la experiencia.
  2. También es importante llevar a nuestros hijos a reflexionar sobre los actos violentos, sobre su posible origen y propósito. Claro que habrá que usar un lenguaje y tal vez metáforas adecuadas para su edad, que permitan expresar que no está bien eso que ha sucedido, pues callar lleva a conceder y eso legitima la violencia.
  3. Para algunas personas, es preferible negar lo que ha pasado o restarle importancia, pero no es recomendable. Los niños son perspicaces e intuitivos y casi siempre se dan cuenta de que algo grave ha ocurrido. Si no lo hablamos con ellos, les negamos la oportunidad de confirmar que su percepción era correcta y de tratar de entender, lo cual puede ser fuente de afectaciones psicológicas posteriormente.
  4. Si en definitiva sentimos que no podemos hablar del tema con los niños, podemos pedir ayuda a algún familiar cercano y suficientemente sensible o bien, acudir con un psicoterapeuta calificado. No tenemos que ser superhéroes.
  5. Tener presente que aún cuando los eventos nos sobrepasen, siempre habrá algo que podamos hacer para compensar, reparar, subsanar o mejorar la situación.
  6. Eso nos conduce a tomar una actitud resiliente. Desde la perspectiva psicoanalítica, la resiliencia se puede entender como la capacidad de superar la adversidad y salir fortalecido/a de ella. En el caso de sucesos violentos, puede ayudar a recuperar la sensación de bienestar el hacer un repaso de aquello que sí tenemos, de lo que no hemos perdido, lo que puede continuar.
  7. El apapacho siempre brinda consuelo. Si nuestro hijo nos pide abrazo, cercanía física, “piojito”, etc., es porque los necesita y darlos también puede resultarnos reconfortante.

Si después de un evento violento observas conductas raras en tu hijo,
necesitarás buscar ayuda profesional.

Patricia Osuna @PatriciaOsunaPsicoanalista

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Pensamientos positivos que te ayudan a ser mejor mamá

A veces, uno mismo se pone muchas limitaciones y obstáculos, son pensamientos negativos que te pueden impedir apreciar lo maravilloso de la etapa que estás viviendo. Por eso, es importante traer a la cabeza pensamientos positivos que sí te ayudan a ser mejor mamá. Te contamos de qué hablamos.

Pensamientos positivos para ser mejor mamá

Ser mamá no es solo cambiar pañales, disciplinar a tu hijo, encargarse de la casa, la comida, el trabajo… te proponemos cambiar el chip por estas ideas…

«Quiero realizarme como mamá.» 

De seguro alguna vez en tu vida te habrás cuestionado: «¿Y para esto estudié? ¿Cambiar pañales, lavar trastes y pasar la aspiradora? ¿Para esto tanto sacrificio?» Al hacerte estas preguntas –cada vez con más frecuencia–, la idea del derecho que tienes de realizarte empieza a agigantarse hasta que se vuelven más fastidiosas las tareas del hogar, en tanto que la de madre, con su enorme responsabilidad, cada vez pesa más.

La psicóloga Verónica Rojo recomienda que primero debes realizarte como madre, porque nadie podrá sustituir tu ternura, tu calor y tus atenciones. Además, te perderás de esos momentos inolvidables que jamás volverán a repetirse, como escuchar sus primeras palabras o ir a su primer baile en el kínder.

Tu amor es necesario, sobre todo durante los años más formativos, es decir, en las primeras etapas de su desarrollo. Cuando tu hijo pueda asistir a nivel maternal del jardín de niños (a los 3 años) podrás buscar otra realización, ya sea intelectual o profesional. Ten por seguro que lo que estudiaste no se habrá perdido al ser mamá,  ya que abrió el campo de la inteligencia y amplió el criterio, con lo que serás mejor madre, que si carecías de educación.

«Tengo que trabajar, hacerme cargo de la casa, de mi hijo, pero… cuento con ayuda.»

Involucra a tu pareja: Es primordial que ambos estén conscientes de que la responsabilidad de los hijos es de los dos. Que haya más comunicación por parte tuya con tu pareja sobre el comportamiento de los hijos. Que compartas con tu pareja la responsabilidad de la educación de los hijos, ya que se tiene la idea de que por ser mamá tienes el deber de cumplir con este compromiso tú sola. Que tu pareja pueda ser el responsable de revisar los cuadernos de la escuela o de ir a recoger calificaciones.  Que antes de irse a trabajar vaya a dejarlo a la escuela. Que si hubo algún problema con el niño en casa, que él también se encargue de resolverlo junto contigo. Que pase más tiempo a solas con los niños.

«Antes que madre y esposa, soy mujer».

Recuerda que no podrás dar lo que no tienes, por eso la psicóloga Rojo sugiere que realices alguna actividad que te satisfaga, una profesión, una labor social, un pasatiempo o un trabajo, algo que sea exclusivamente tuyo, como un requisito más para ser mejor mamá y mejor compañera. Cuando tus hijos son pequeños te será difícil ocuparte de ello a plenitud, pues tal vez sólo tendrás algunos ratos libres; poco a poco irás disponiendo de más tiempo para ti.

«No soy una madre perfecta, cada día crezco y aprendo a ser mejor mamá». 

La psicóloga Araceli Arredondo explica: «No existe la madre perfecta. Es seguro que al ejercer la maternidad se cometan errores. Criar y educar a los hijos es un proceso complejo y delicado que en ocasiones asusta y provoca angustia». Ocurre que en el momento en que te conviertes en mamá, sigues siendo la misma persona con o sin experiencia de criar. Entonces piensas que por ser mayor y haber vivido mucho más, tienes más conocimiento, ¡es correcto!, pero es un aprendizaje mutuo: tus niños están aprendiendo a ser tus hijos y tú también estás aprendiendo a ser su mamá. eso te hace la mejor mamá.

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¿Qué tipo de mamá eres? Descúbrelo y mira cómo puedes ayudar más a tu hijo

Dron, gallina, best friend o… la madrastra de cuento. Conocer qué tipo de mamá eres no solo es muy bueno, es vital. Porque la manera en que educas a tus niños es el cimiento de su desarrollo social y emocional. Averigua si eres una mamá que les permite todo; conciliadora o impositiva; flexible, amigable, divertida… 

La comunicación emocional que estableces con tus pequeños tiene un poderoso impacto en su desarrollo, asegura John Gottman, uno de los 10 terapeutas más influyentes de las últimas décadas y profesor emérito de psicología en la Universidad de Washington. En este sentido, es precisamente la forma como reaccionas y respondes a las emociones de tus hijos —así como el apoyo que les brindas y el control que ejerces sobre ellos— lo que revela tu estilo de crianza.

MADRASTRA DEL CUENTO si…

Sin duda, eres clara con las reglas, exigente, autoritaria y esperas que tu hijo obedezca sin protestar.

“Una mamá o un papá autoritario ofrece poco apoyo emocional y mucho control a través de amenazas o castigos… Este estilo de crianza a la larga tiene efectos negativos en los niños, al no fomentar su autonomía”, asegura la doctora Patricia Andrade Palos, profesora titular de la Facultad de Psicología de la UNAM. Aunque obediente, eventualmente un hijo de padres autoritarios, se torna irritable, aprehensivo, inseguro e incapaz de manejar sus emociones y pensar por sí mismo, habilidades indispensables para la vida.

Te toca aprender…

Ser más afectuosa con tu peque y hacerle saber con palabras y gestos como abrazos, caricias y juegos, lo mucho que lo amas, recomienda Cristina García, pedagoga experta en educación emocional, en Edúkame. Procura tomar en cuenta sus necesidades emocionales e inicia una comunicación efectiva con él “ejerciendo una escucha respetuosa, mínimo 10 minutos al día”.

Pregúntale cómo se siente, qué ha hecho en el día o qué le ha disgustado, dice la experta. Muy importante: evita disciplinarlo desde tus emociones, lo ideal es “aplicar consecuencias lógicas y naturales en lugar de castigos”.

MAMÁ GALLINA si…

Te gusta apoyar a tus hijos, pero también ejercer un control sobre ellos a través de reglas, diálogo, negociación y razonamiento.

Este tipo de padres resguardan mucho a sus polluelos; siempre saben qué hacen, dónde están y con quién; sí les brindan una guía y una estructura, para que sepan por dónde caminar, sin imposiciones, pero con mucha preocupación. Son cálidos y escuchan lo que sus hijos tienen qué decir; por ello, los niños suelen respetar la autoridad, ser amistosos y cooperativos.

Te toca aprender…

Sabemos que no es fácil ser mamá, pues se necesita mucha energía y autocontrol sobre tus propias emociones, así que de vez en cuando date un respiro. Tu reto es saber adaptar los límites y tu apoyo de acuerdo con la etapa de desarrollo de tu hijo.

DRON MOMMY si…

Eres como una detective o una hacker; imposible que se te vaya algún detalle de los minutos de su vida, o de todo lo que lo rodea.

Mostrarte muy interesada y pendiente es tu forma de amarlo, sin embargo, frecuentemente puedes ignorar sus sentimientos y respetar su individualidad.

Te toca aprender…

Toma la oportunidad de crear una relación con tu peque, desde el respeto de su ser; si bien necesita de tu orientación, límites y apoyo, también es sano para su crecimiento emocional que le des espacio para cometer sus errores y aprender por sí mismo.

BEST FRIEND si…

Das a tu peque mucho cariño y cedes ante sus deseos con la esperanza de evitar la confrontación y lograr convertirte en su mejor amiga, pero a veces, pierdes de vista que necesita límites firmes.

Te toca aprender…

Hoy en día, muchos padres son permisivos, no obstante, “es importante enseñar a los niños normas y reglas que cumplir”, recomienda la doctora Patricia Andrade. Porque los niños con padres permisivos, con el tiempo se vuelven dominantes, consentidos, desordenados, rebeldes, impacientes y creen que tienen el derecho de obtener lo que quieren, en lugar de lo que necesitan: autocontención y paciencia, ingredientes vitales para ser exitosos en la vida.

Cuando estés tentada a sucumbir ante sus demandas, piensa en las consecuencias a largo plazo y empieza a marcar límites. Busca explicarle por qué rechazas sus peticiones y sé firme a la hora de disciplinarlo. Con constancia, verás cambios muy positivos en su conducta y en ti misma.

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