Categorías
Embarazo

Dile adiós a la celulitis ¡y hola a tu biquini!

La celulitis es un problema típico del embarazo, debido a los cambios físicos y hormonales que las futuras mamás viven. Checa estas soluciones que te ayudarán a aminorarla.

La celulitis es una deformación estética, una inflamación del tejido adiposo de la dermis (la capa que se encuentra debajo de la piel o epidermis), la cual funge como soporte de la piel. Aunque 95% de las mujeres somos propensas a tener celulitis, también surge en pieles que se rompen con facilidad, pues tienen un tejido de sostén débil.

Cómo se forma

Las mujeres tenemos tejido adiposo, que se agrupa en racimos, en las capas profundas de la piel. Cuando se multiplican, invaden una capa superior en la que no deberían estar, la hipodermis (debajo de la dermis). Si la dermis tiene un tejido de sostén débil, suben hasta ella, se estancan, liberan y retienen agua provocando el aspecto de “piel de naranja”.

Dónde aparece

La grasa de la celulitis, que es ondulada, se concentra en la parte interna y externa de las piernas, en glúteos, en la parte baja de la espalda, atrás de los brazos y atrás de las rodillas. No hay edad para que aparezca, por lo general sucede en la adolescencia por toda la descarga hormonal. Por el mismo motivo, puede acentuarse durante el embarazo.

Mitos comunes

  1. Aparece con el sobrepeso: falso. Aunque sí afecta la alimentación, una persona delgada también puede tenerla, pues es un problema exclusivo de las mujeres, sin importar su talla.
  2. Desaparece con ejercicio: falso. La grasa de la celulitis no es la misma que la grasa normal. Cuando haces ejercicio o dieta quemas la grasa normal, que está en la hipodermis, la celulítica se aloja en la dermis por lo que se queda atrapada dentro de la piel y no responde ni a la dieta ni al ejercicio.

Cómo combatirla

No se puede eliminar, pero sí combatir con un tratamiento integral que incluye:

  1. Tomar suplementos (lecitina y glucosamina), porque revitalizan el tejido de sostén de la piel.
  2. Cuidar la alimentación, incluir frutas, verduras, Omega 3, eliminar de la dieta la cafeína y el alcohol.
  3. Aplicar productos específicos (anticelulíticos) en las zonas dañadas.
  4. Recurrir al drenaje linfático, masajes manuales o con aparatos especiales.