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Embarazo

Lesiones del bebé en el parto

Muchos no lo saben, pero sí hay muchas lesiones que puede tener tu bebé durante el parto

El hematoma o la hinchazón en la zona de la cabeza, la fractura de clavícula y la parálisis facial o braquial son algunas de las lesiones más frecuentes que pueden sufrir los bebés recién nacidos como consecuencia del proceso natural del trabajo de parto o de las maniobras obstétricas de uso común.

Según datos del Hospital Universitario Gregorio Marañón, la incidencia de los traumatismos obstétricos es de 6 a 8 por cada mil partos. En gran parte de los casos, estos traumatismos se resuelven por sí mismos en tan solo unos días o semanas y no requieren de ningún tipo de intervención posterior, pero en otros es necesaria una atención médica especializada para que no queden secuelas posteriores.

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La hemorragia cerebral puede producirse por la ruptura de un vaso sanguíneo dentro del cráneo (hemorragia intracraneal). La hemorragia en los espacios alrededor del cerebro aparece como resultado de la deformación de los huesos del cráneo durante el parto o por falta de oxígeno. La hemorragia cerebral es mucho más frecuente en niños muy prematuros; es el resultado de la irrigación sanguínea insuficiente del cerebro (isquemia) o de la disminución de oxígeno en la sangre (hipoxia).

La asfixia perinatal significa que durante el nacimiento se ha producido algún daño en el feto o en el recién nacido. Ocurre cuando fluye muy poca sangre hacia los tejidos del feto o del recién nacido, o cuando hay muy poco oxígeno en la sangre. Puede haber muchas causas, y algunas veces la causa exacta no se llega a identificar.

La piel del recién nacido muestra a veces signos de lesiones leves después del parto, especialmente en las zonas que sufren presión durante las contracciones o en las que emergen en primer lugar del canal del parto. En los partos de cara, a veces se produce hinchazón y hematomas alrededor de las órbitas de los ojos y en la cara, y en los partos de nalgas, las lesiones se producirán en el escroto o en los labios de la vulva. Por lo general, no requiere tratamiento.