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¿Qué voy a vivir realmente en un parto natural?

No todo parto natural es igual; de hecho, lo que vivas en el tuyo depende, entre otras cosas, del lugar donde se lleve a cabo tu pato, del equipo médico para la atención, sobre todo, de la información y preparación previa que tengas.

Así que, cambiaría esta pregunta por: ¿qué DEBERÍA vivir realmente en un parto natural?

Así, puedo puntualizar que el parto puede y debe ser una experiencia de vida, que reafirme tu confianza en tu cuerpo, su naturaleza, que te deje una huella grata y digna de recordar.

Para ello, es necesario, desde el embarazo te hagas de la información que te proporcione herramientas para tomar decisiones certeras, para lo cual es imprescindible un curso prenatal, que te permita visualizar el parto que quieres vivir y hacerte de las condiciones necesarias, del lugar y del equipo médico para llevarlo a cabo.

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Así alrededor de un parto natural vivirás una experiencia inolvidable rodeada de:

  • Emociones cambiantes . Desde el inicio del trabajo de parto te acompañan emociones que van desde la euforia a la furia, pasando por la alegría, la incertidumbre, la duda y la satisfacción absoluta.
  • Consolidación familiar. Cualquier hombre que acompaña a la mujer en el proceso del nacimiento, puede reconocer la luchadora apasionada que puede llegar a ser, con ello empieza el camino de una crianza en equipo.
  • Atención y protagonismo. Podrás sentir claramente cómo eres el centro de atención, tus necesidades atendidas con cariño y respeto y cuando extiendas la mano, siempre tendrás quien la sostiene. Una doula tiene un rol muy importante para ello.
  • Una sensación de no puedo más. El trabajo de parto significa toparte de frente con un pasillo lleno de puertas hacia lo desconocido y sin certeza del camino que te queda por andar; hay un inminente punto donde sientes que el cuerpo ya no responde y el espíritu quiere quebrar. Sin embrago, ese es el punto de no retorno, donde el sostén de quienes nos acompaña se vuelve crucial, donde basta dar un paso a la vez para alcanzar la cercana meta.
  • Fortaleza y voluntad más allá de lo conocido. Y así llegas, un paso a la vez, un gemido a la vez, una decisión a la vez, con nada más que la convicción y el deseo de conocer al fin a la vida que emerge de tu cuerpo.
  • Satisfacción y recompensa. Al tomar en brazos a ese ser precioso, al recibir con él la nueva vida, a tu nuevo yo, una medalla colgada al cuello imposible de arrancar.
  • ¿Y el Dolor? Sí, existe, existe tenue y llevadero al inicio e intenso y retador en un corto final; se hará chico entre un mar de sensaciones placenteras, que aparecen y desaparecen, tan furioso como pasajero, como las olas en el mar.

Por Geraldine Loredo Fuentes, médico General, doula, educadora perinatal y de lactancia maternal.

FOTO: GETTY IMAGES

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